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Rubalcaba: candidato por triplicado

Rubalcaba se vuelca en su campaña como sucesor de Zapatero sin renunciar a la vicepresidencia ni a la cartera de Interior

  • Rubalcaba tendrá que hacer equilibrios en los próximos meses para compaginar su faceta de candidato, vicepresidente y ministro
    Rubalcaba tendrá que hacer equilibrios en los próximos meses para compaginar su faceta de candidato, vicepresidente y ministro
  • Rubalcaba dice que Rajoy pretende «podar» el Estado del Bienestar
    Rubalcaba dice que Rajoy pretende «podar» el Estado del Bienestar

Tiempo de lectura 4 min.

04 de junio de 2011. 14:47h

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4/6/2011

Madrid- Nunca hasta ahora un candidato a la Presidencia del Gobierno había reunido una agenda tan apretada. Porque nunca un candidato a la Presidencia del Gobierno había combinado esa tarea, que exige prácticamente dedicación completa, con otras dos responsabilidades ministeriales que, en teoría y por su entidad, también se presupone que requieren atención exclusiva.

De partida, la situación plantea dos incógnitas: cómo alguien va a ser capaz de hacer el trabajo de tres «superhombres» –o al menos es lo que se espera de quien asume responsabilidades de tal altura– y cómo va a conseguir que sus intereses como candidato no entren en colisión con el interés general que debería anteponer a todo como vicepresidente del Gobierno o ministro del Interior.

Si Rubalcaba no fuera candidato, ¿el ministro del Interior habría resuelto ya el problema generado por las acampadas del 15-M? La primera impresión es que los intereses del Rubalcaba candidato no le han dejado ejercer de titular de esta cartera por miedo al coste electoral entre la izquierda de una decisión que su cargo demanda que hubiera tomado hace tiempo. En la crisis del pepino ha sido el vicepresidente, sin embargo, el que no ha dejado actuar al candidato que debería haberle plantado cara con más firmeza a la canciller alemana, Angela Merkel.

Como vicepresidente del Gobierno, Rubalcaba debe ocuparse de la coordinación del Ejecutivo ante las crisis que afectan a varios ministerios, como la campaña que ha desacreditado a nuestras hortalizas en Europa, o ante cualquier otra actuación, así como del calendario legislativo. Ser la voz del Gobierno también exige estar siempre alerta y encima de todas las áreas para tener capacidad de respuesta, sea el tema que sea. Y le queda el despacho de Interior, que además de dedicación, y más en un escenario en el que está en juego la gestión del fin de ETA, le convierte en el cargo gubernamental con más poder y más información. De él dependen las Fuerzas de Seguridad del Estado, la Seguridad Vial, las prisiones… y a él llegan los informes de Inteligencia y de los servicios de las Fuerzas de Seguridad, por ejemplo.


Relaciones con CiU y PNV
Rubalcaba ha sido tutor de las relaciones con los nacionalistas de CiU y PNV incluso antes de que Zapatero le hiciera el hombre fuerte de su último Gabinete, y ahora ejerce esa tutoría todavía con más fundamento, ya que lo que está en liza en este caso son sus propias posibilidades políticas.

El problema es que en esas negociaciones partidistas entran en juego elementos que afectan al interés general. Por ejemplo, los nacionalistas vascos están aprovechando la debilidad del Gobierno en Madrid para menoscabar al Ejecutivo de Patxi López, pero aspiran a ir más allá y sustituir al PP en su relación con el Gobierno en la gestión del fin de ETA.

Es evidente que las políticas que propugnan los nacionalistas vascos para ese supuesto final poco tienen que ver con las que defiende el PP, y es evidente que Rubalcaba ya está inmerso en una precampaña en la que apenas tiene tiempo ni margen para conseguir los dos objetivos en los que le va su vida política: desmarcarse de Zapatero para presentarse ante los votantes de izquierda decepcionados con la gestión socialista y anular la sensación de que Rajoy camina inexorablemente hacia una mayoría absoluta.

Por tanto, ni agua al adversario, sino estopa, desde donde sea y a cuenta de lo que sea. Rubalcaba ha dejado entrever que quiere el cuerpo a cuerpo con Rajoy y que intentará «calentar» el clima político para pescar votos en el caladero de los defraudados de la izquierda.


El candidato vuelve a la carga contra el PP
El vicepresidente primero del Gobierno sigue en perenne campaña y ayer volvió a apuntar al que será su rival en las urnas dentro de un año, el líder del PP Mariano Rajoy. Alfredo Pérez Rubalcaba acusó al dirigente popular de pretender «podar» el Estado del Bienestar, en referencia a las palabras de Rajoy de que España tendrá el Estado de Bienestar «que pueda permitirse», informe Ep. «Ese "podamos" va referido a "podar" o a "sálvese quien pueda"», aseguró Rubalcaba antes de potagonizar un acto con militantes socialistas de Cantabria. «Un país africano puede tener unos gobernantes con unas magníficas intenciones, pero si no tiene ingresos no es posible», ironizó.


De los GAL al «caso Faisán»
- Octubre de 1992
Siendo secretario de Estado de Educación se aprueba la LOGSE, que nos ha colocado a la cabeza del fracaso escolar en la UE.
- 1993-1996
Felipe González nombra en julio de 1993 a Rubalcaba ministro de Presidencia y portavoz de un Gobierno acosado por los escándalos de corrupción y el «caso GAL», que sentó en el banquillo a la cúpula del Ministerio del Interior de la época, con Barrionuevo y Vera a la cabeza. El PSOE perdió las elecciones de 1996.
- Marzo de 2004
Tras el 11-M, y como  responsable de la estrategia electoral del PSOE, lidera el acoso al PP con una frase: «Los españoles se merecen un Gobierno que no les mienta».
- Mayo de 2006
Rubalcaba es ministro del Interior cuando se produce, en plena tregua, el «chivatazo» que alerta a ETA de una operación policial contra su «aparato de extorsión». Cinco años después, dos mandos policiales y el ex director de la Policía están imputados por colaboración con ETA y revelación de secretos, mientras la responsabilidad política sigue sin aclararse.

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