España

González al candidato: «No basta con poner cara de buenos y solidarios»

Felipe González junto a Alfredo Pérez Rubalcaba tras el coloquio de ayer
Felipe González junto a Alfredo Pérez Rubalcaba tras el coloquio de ayerlarazon

MADRID- Calle Ferraz. Viernes 19:00 horas. Mal día y mala hora. Pero Felipe González participa con Cristina Narbona en un foro previo a la conferencia política del PSOE y allí están Rubalcaba, Blanco, Valenciano, Iglesias, López Aguilar… Modera Eduardo Madina, el futuro del socialismo español. El otrora presidente habla de gobernanza global, de que EE UU está siendo más certero que la UE frente a la crisis. Lo dice uno de los sabios de la Europa de los 27, quejoso de que un día triunfara la idea de la desregulación y «los mercados se convirtieran en un casino financiero de humo». Así que reprueba con contundencia que dentro de una unión monetaria pueda haber un país que cobre el Impuesto de Sociedades a un 12% mientras otros lo hacen al 25. Al primero –habla de Irlanda– no se le debería haber rescatado sin antes cambiar sus reglas. Advierte de que España está tan preocupada por la deuda que se olvida de que «para pagarla hay que crecer y crear empleo». Abandona por unos instantes el registro europeo para decir que no ha perdido la condición de activista político y que como no tiene responsabilidad institucional «digo lo que me da la gana». Sin duda, porque llegó la traca con la que arengó al PSOE a competir el 20-N: «No basta con poner cara de buenos y solidarios. Es hora de reaccionar y demostrar que lo que proponemos es más eficiente para la economía que lo de quienes proponen desequilibrios y privatizan la Sanidad por delante y por detrás».

«Señor Rubalcaba»
Ni Alfredo, ni Rubalcaba, a partir de ahora hay que dirigirse al candidato socialista como «señor Rubalcaba». El ex ministro del Interior reprochó a un periodista de La Cope que no le llamará de usted y que se dirigiera a él en una pregunta sobre el «caso Faisán» –en la que le cuestionaba como ministro del Interior– como Rubalcaba. «Señor Rubalcaba, dice usted», le recriminó.