Obama: «Tenemos la obligación de actuar si nuestros intereses y valores están en juego»

El presidente de EEUU, Barack Obama, defendió la intervención militar aliada en Libia, que consideró una necesidad tanto moral como estratégica, y subrayó que no se repetirá un nuevo Irak. 

El presidente Barack Obama pronunció ayer un discurso sobre el conflicto en Libia en la Universidad de Defensa Nacional de Washington
El presidente Barack Obama pronunció ayer un discurso sobre el conflicto en Libia en la Universidad de Defensa Nacional de Washington

Por lo general, los presidentes suelen gobernar de forma opuesta a sus antecesores inmediatos. Por ello, si el republicano Richard Nixon fue el líder de los escándalos, el demócrata Jimmy Carter fue el presidente amigo y el conservador Ronald Reagan, el líder fuerte. George H. W. Bush metió a los estadounidenses en la primera guerra del Golfo, Bill Clinton eligió centrarse en la economía y dejó a su país con superávit. Y, después de los ataques del 11 de septiembre, George W. Bush optó por erigirse como el presidente de la guerra. Y ayer Barack Obama, el líder del «No a la Guerra de Irak», pero del «Sí a las intervenciones inteligentes» y del Premio Nobel de la Paz, tuvo que explicar a los estadounidenses por qué ha metido a su país en una tercera contienda después de Afganistán e Irak. De esta forma, declaró la «misión de la zona de exclusión aérea» en Libia cumplida.

Aun así, Obama nunca ha querido admitir que ha declarado la guerra a Gadafi. Siempre ha hecho hincapié en que se trata de una operación de protección a civiles con una fuerza multinacional. Y por eso ayer no explicó a la nación la operación desde el Despacho Oval, como suelen hacer los presidentes estadounidenses cuando tienen que rendir cuentas de las contiendas que libran fuera de sus fronteras. Tampoco programó su intervención a las ocho de la tarde (dos de la madrugada en España), horario de máxima audiencia. Lo hizo media hora antes: a las 19.30. Obama decidió escoger un escenario diferente: la Universidad de Defensa Nacional en Washington. «Cuando nuestro interés y valores están en juego, tenemos la responsabilidad de actuar. No actuar en Libia, hubiese significado una traición a lo que somos como estadounidenses», justificó al principio de su discurso.

Obama indicó que «Estados Unidos y el mundo tuvieron que elegir. Gadafi declaró que no tendría misericordia con su propio pueblo. Les comparó con ratas. En el pasado le hemos visto colgar a los civiles en las calles y matar a miles de personas en un día. Sabíamos que si esperábamos un día más, Bengasi, una ciudad del tamaño de Charlotte sufriría una masacre», remató Obama. El presidente anunció para mañana la transferencia oficial del mando de la operación a la OTAN.

El demócrata recordó que «Estados Unidos no ha actuado solo. Tenemos una coalición fuerte: Reino Unido, Francia, Canadá, Dinamarca, Noruega, Italia, España, Grecia y Turquía», enumeró. Si esta misión tiene éxito, el demócrata será un héroe. Pero si fracasa, tendrá un elevado coste político en las elecciones de 2012, en las que ya su círculo cercano de consejeros trabaja desde hace meses en la sede de Chicago.


Una misión militar sin fecha de salida
La Administración Obama ha sido criticada desde todos los frentes por su actuación ante la crisis de Libia. Demasiado lenta para algunos. Otros se preguntan qué hace EE UU atacando Libia con las tropas desgastadas por Afganistán e Irak. Pero todos quieren saber cuál es la misión y las fechas de salida. En cambio, ni el jefe del Pentágono, Robert Gates, ni la de la Diplomacia, Hillary Clinton, han sabido aclarar estas dudas. Gates indicó en un «tour» por los programas políticos de televisión que nadie «tiene ni idea» de cuánto tiempo estará EE UU en Libia. Mientras, Clinton sólo alcanzó a decir que «empezamos a ver, por el buen trabajo de la coalición, que la oposición recupera el terreno que había perdido».