Pasión y celos en la corte de Felipe II

Una mujer fuerte, inteligente, apasionada y ambiciosa, que se movió a su antojo por la corte de un rey –su amigo y confidente-, el cual terminó traicionándola. Así es como hablan los historiadores de la princesa de Éboli, la protagonista de la nueva serie que A-3 estrena hoy.

Belén Rueda es Ana de Mendona en 'La Princesa de Éboli'
Belén Rueda es Ana de Mendona en 'La Princesa de Éboli'

Pero detrás del personaje está la actriz que lo interpreta, y esa mujer es Belén Rueda, quien, después de enfrentarse al primer papel histórico de su carrera, entiende mejor la figura a la que ha dado vida: «era una mujer adelantada a su tiempo, pero no como lo seríamos nosotras ahora, había palabras que entonces no podían salir de boca de una mujer. Conseguía lo que quería sin que los demás se dieran cuenta», afirma.

Algo más que una seductora

Belén Rueda vuelve a televisión después de un parón en su carrera en la pequeña pantalla para dedicarse al cine y al teatro. Y lo hace con un personaje de dulce, muy distinto a la cándida y comprometida Lucía de «Los Serrano». Para la actriz, «la historia de doña Ana de Mendoza ha llegado tergiversada, se ha dado más importancia a su faceta de seductora que a la de mujer, contada desde el punto de vista de los historiadores de Felipe II». Por eso para elaborar las tramas de la miniserie ha sido muy importante poder hablar con las historiadoras de la princesa, que «tienen una visión muy diferente de ella», comenta.

La serie, además de abordar la historia que une a doña Ana con el rey (papel interpretado por el actor Eduard Fernández), cuenta la relación amorosa que ésta vivió con Antonio Pérez (Hugo Silva), secretario del monarca, pocos años después de enviudar. En palabras de la propia intérprete, «una relación pasional e interesada», que llevó a la princesa a ser encerrada por Felipe II a causa de los celos. Las palabras de Belén Rueda hacia la labor de documentación y vestuario son halagadoras, porque impregnan a la película de un gran toque de veracidad.

Además, sabe lo difícil que ha sido para sus compañeros de reparto meterse en sus respectivos papeles: la interpretación de Eduard Fernández la define como «impresionante», mientras que de Hugo Silva habla con un cariño especial ya que «el personaje que interpreta es un reto», no sólo por tratarse de su primer papel histórico, sino también porque Antonio Pérez era mucho mayor que el actor.

Sus palabaras las corrobora un Hugo Silva irreconocible. Con el pelo largo y porte regio, el ídolo de adolescentes se deshace para siempre de la imagen de Lucas de «Los hombres de Paco» para meterse en la piel de otro galán. Para el actor, su papel en «La princesa de Éboli» ha sido un momento importante de su carrera por varias razones: le ha brindado la oportunidad de trabajar con un «elenco de sueño», y le ha servido para aprender a prepararse el personaje de manera distinta, ya que «al no ser de la calle, tienes que respetar al personaje histórico», asegura el intérprete, que a raíz de esta experiencia cree que trabajar con personajes reales es más difícil que hacerlo con los puramente ficticios.

Asimismo, meterse en la piel de un personaje histórico es un nuevo reto que sumarle a trabajar en papeles reales, ya que «tienes que ceñirte a la huella, a lo que queda de él y te agarras a la esencia del personaje», comenta. Ha querido darle algo propio a Antonio Pérez y transmitir la idea de «un hombre con un halo de misterio, distante al principio de la película y frío tomando decisiones», que se va despojando de esta frialdad y se muestra al espectador tal y como es conforme avanza el film, «hasta llegar a convertirse en el personaje pasional que vive su gran historia de amor».