Tàpies recibe un homenaje institucional presidido por los Príncipes

El artista barcelonés Antoni Tàpies, fallecido el pasado 6 de febrero, ha recibido hoy en la Fundación que lleva su nombre un homenaje institucional presidido por los Príncipes de Asturias que, como ha dicho el presidente del patronato, Xavier Antich, quiere ser "una celebración colectiva".

 En su intervención, Antich ha señalado que el acto de hoy, al que también han asistido el presidente de la Generalitat, Artur Mas, el ministro de Cultura, José Ignacio Wert, y el alcalde Barcelona, Xavier Trias, es "un reconocimiento a la persona, pero también a la enormidad de su contribución al arte y a la cultura, a su compromiso con la justicia y las libertades".

El homenaje, al que han acudido unas 400 personas del mundo de la cultura y la política catalanas, ha tenido lugar en "la Fundación que Tàpies creó y a la que contribuyó generosamente durante tantos años", ha repuesto Antich.

El director del Museo Reina Sofía, Manuel Borja-Villel, que dirigió la Fundación Tàpies entre 1990 y 1998, ha dicho que Tàpies "ha sido uno de los autores más prolíficos del siglo XX, con cerca de 9.000 obras, con un catálogo razonado que nos muestra a un artista introspectivo, obsesionado por una serie de signos y objetos".

Para Borja-Villel, "quizá no haya habido un artista que haya explorado más las propiedades físicas del material, un artista que se movió entre el arte moderno y el posmoderno"y ha añadido: "por mucho que sus referentes fueran Miró y Picasso, Tàpies pertenece a una generación distinta en la que la impronta de lo efímero es fundamental".

En la obra de Tàpies, que el artista realizaba indefectiblemente en verano, aparecen, en palabras de Borja-Villel, "objetos como sillas, sombreros, puertas, pero también cosas, como lluvia, huellas y sombras".

En su intervención, el Príncipe de Asturias ha destacado que Tàpies fue "un protagonista esencial en la cultura y el arte español durante los últimos sesenta años", una genialidad que recuerda a los creadores de vanguardia como Picasso, Dalí o Miró, que "fue capaz de generar un lenguaje propio, particularmente a través de sus pinturas matéricas".

Sus lienzos, ha continuado Don Felipe, tienen algo de escultórico o táctil, pero no responden a un canon, no se pueden clasificar como abstractas o informalistas.

El Príncipe también ha subrayado la "actitud profundamente ética"que tuvo Tàpies como creador y como persona, que le convirtió en "un humanista, un artista de la modernidad con una visión global del mundo y con una cultura casi enciclopédica".

El presidente catalán, Artur Mas, ha evocado el encuentro que tuvo con el artista unos meses antes de su muerte: "una vivencia que me permitió ver a un Tàpies tierno y lúcido, que me hizo descubrir la faceta estrictamente humana de un hombre que tenía un gran talento y una gran proyección universal, pero también una gran modestia, lo que es un signo de sabiduría".

El ministro de Cultura, José Ignacio Wert, ha aseverado que "sin duda Tàpies fue el artista más relevante del final del siglo XX, que nos ha dejado una huella imborrable", un artista "polifacético", "inclasificable", que también cultivó la escultura y la escritura, y que además creó la Fundación, claro ejemplo de la vocación social de Tàpies".

Para el alcalde de Barcelona, Xavier Trias, el malogrado artista "encarnaba los mejores valores de Barcelona, pues supo combinar tradición y modernidad, fue un artista en mayúsculas, comprometido y generoso con su país y muy especialmente con su ciudad".

Dos de las artes que se aproximaron o influyeron en el propio Tàpies, el cine y la música, han tenido un especial protagonismo en el homenaje con la proyección de fragmentos de documentales y filmes de Pere Portabella, Isaki Lacuesta y Jim Jarmush, y la interpretación a cargo del grupo bcn216 de la serie musical "Hyxos"(1955) de Giacinto Scelsi, compositor favorito de Tàpies.