Isabel Gemio: «Si me plantearan ahora la mañana diría que no»

Isabel Gemio
Isabel Gemio

Aesta pacense de cuna ya casi nada le pilla de sorpresa. Ni el llevar ya seis temporadas llenando las mañanas de los fines de semana en Onda Cero ni que la TDT aún no se haya acordado de ella. Es feliz en la radio, y su espacio «Te doy la palabra», con 72.000 nuevos oyentes los sábados, según el último EGM, la hace feliz. –Los datos la avalan...–El programa se está consolidando. De todas maneras no se puede bajar la guardia nunca, porque todo es susceptible de cambio.–¿Ser la segunda opción comercial es un triunfo o no le gusta ser «segundona»?–No es cuestión de segundos ni terceros, es de una buena o mala audiencia, y la de mi programa, desde hace tres o cuatro años, siempre ha estado por encima de los 600.000 oyentes. –En el fútbol, martes y miércoles son de «Champions» y jueves de «Europa League». ¿En el fin de semana hay diferencias entre días?–Para mí sí, aunque no sé si hago bien en diferenciarlos. El sábado está más pegado a la semana, mucha gente trabaja y otros están en carretera. En el domingo se madruga menos, se está más en familia, y por eso lo hago más lúdico y relajado.–Enfermedades raras, discapacitados... ¿Se considera un adalid de causas nobles?–Mi obsesión es tratar temas que interesen a una gran parte de los ciudadanos, a la inmensa mayoría. En el caso de las personas con discapacidad o enfermedades raras influye además mucho lo que yo conozco. No son temas minoritarios.–¿Tan malo es este mundo?–Es indiferente hacia el dolor humano y es una injusticia, porque hay mucho que contar sobre esta gente. –¿Eso es lo que le diferencia de la competencia?–No lo sé porque no puedo escucharles. Yo intento hacer todo con mimo, me fijo mucho en la realización, en los sonidos, en cuidar cada detalle.–Su competencia son casi todo mujeres...–Sí, el fin de semana es claramente femenino, pero la mañana se nos resiste, y no entiendo el por qué, pues hay mujeres muy preparadas.–¿La radio es machista?–No, supongo que no se dan las circunstancias o que algunas no están dispuestas a pagar el precio de levantarse a las cuatro de la mañana todos los días y no conciliar su horario con el de su familia. Yo me levanto a las seis dos días y en este momento si me plantearan el cambio diría que no. –¿Se le ha pasado por la cabeza fichar a Belén Esteban y ganar con el corazón más audiencia?–No. Alguna vez hice crónica de la sociedad, pero si hiciera corazón lo haría a mi manera. No lo necesito y creo que ya hay demasiada oferta así, hay sobredosis y creo que son buenas las alternativas. No hay que perder el tiempo con superficialidades.–En la TV dicen que casi todo vale. ¿Y en la radio?–Nunca he rebajado tanto los niveles de superficialidad. En la radio no hay nada que te distraiga, se da a la palabra todo el valor que tiene, hay más tiempo, sosiego. De todas formas, la TV es un medio extraordinario, otra cosa es cómo se utiliza. También yo podría hacer cosas más sensacionalistas y comerciales, pero ahora con lo que hago duermo muy tranquila, así que para qué cambiar. En TV a veces se desprecia al público y yo tengo mucho respeto a la gente.–Vamos, que no la echa de menos...–No echo de menos nada de lo que no tengo, porque de lo contrario te frustras y no disfrutas. La radio me permite una creatividad que en TV no he podido desarrollar, pero no la descarto siempre y cuando el formato sea el adecuado.–Ahora que hay tanto canal...–Efectivamente, con la TDT se han abierto muchos caminos y se necesitan comunicadores. Lo malo es que algunos desprecian la experiencia, a los conductores más veteranos, que al final son los que resuelven mejor.