«Fran es un yonqui de la vida»

Julián Contreras presenta junto a sus hermanos «De Rivera a Ordóñez»

Cayetana Rivera Martínez de Irujo asistió ayer a su primera rueda de prensa sin separarse de su tío Cayetano
Cayetana Rivera Martínez de Irujo asistió ayer a su primera rueda de prensa sin separarse de su tío Cayetano

Entran los tres hermanos, Julián, Fran y Cayetano en fila y acto, seguido, comienza la lluvia de «flashes», no es fácil verles juntos. La ocasión incluso requería la presencia de la hija del protagonista, Cayetana Rivera Martínez de Irujo, y de su ex novia, Cecilia Gómez. El motivo fue la presentación de «De Rivera a Ordóñez» (Martínez Roca), el libro-homenaje que le rinde su hermano pequeño: «A pesar de no haber recibido la educación taurina que hemos tenido Cayetano y yo, Julián ha sabido captar las ilusiones y los miedos de un torero de una manera extraordinaria», explica el matador, quien reconoce que no ha tenido nada fácil escribirlo, «porque soy un tipo muy complicado, viajo mucho». «Fran es un yonqui de la vida. Me agota, porque lo vive y lo siente todo con una enorme pasión. No sé si se habrá dejado cosas por contar, lo que sí sé es que le queda mucho por vivir», sentencia Contreras mientras el protagonista le quita la palabra: «Cuidado, tampoco lo cuento todo, porque si la gente sabe lo mismo que yo es un problema».

La excusa perfecta
Se trata, dice, de unas conversaciones sinceras entre hermanos, «por eso no me ha costado abrirme a él y lo que no quería contar, no lo he hecho. Os diré que me ha servido para darme cuenta de que soy el más normal de los tres», explica Fran, que reconoce que la publicación de estas páginas, al principio, le daba mucha vergüenza. Sin embargo, «han sido la excusa perfecta para pasar más tiempo juntos, para obligarle a que me acompañe a los viajes. Que esté a mi lado me gusta». Los hermanos hablan sobre toros, sobre los toreros –«esos señores que por voluntad propia se libran de la muerte cada día»–, del amor, de la Duquesa de Alba, cuya amistad va más allá de que sea la abuela de su hija, y de su madre, Carmina Ordóñez , que ocupa «un lugar muy constante en mi vida, hablo mucho con ella», prosigue el autor. Sobre el distanciamiento que vivieron hace unos años Fran apunta que «la relación nunca se rompió del todo. No ha ocurrido nada especial y, gracias a Dios, hoy estamos aquí juntos». ¿Su temor? «Fallar a mi hija como padre y a mis amigos». Y a la pregunta de un periodista ¿torero casado, torero acabado? contesta que «desde que nació Cayetana empecé a tener más miedo a la muerte. Porque ella es mi tesoro». ¿Y si le pide que lo deje? «Estaría en su derecho. Me imagino que los deseos de mi familia son que abandonemos los ruedos cuanto antes». De sus diferencias con su primo José Antonio Canales optó por no referirse con una sonrisa y un «eso no sale en el libro, ¿verdad?».


Cayetana, en primera fila
«Péinate», advertía susurrando Fran a su hija. «Pero si voy peinada», contestó ella mientras se miraba coqueta en el espejo. Cayetana Rivera Martínez de Irujo asistió ayer a su primera rueda de prensa sin separarse de su tío Cayetano, quien la cogía del hombro cariñoso, susurraban y reían desde la primera fila. «No os vayáis a creer, mi hija está aquí porque no tiene cole, es la semana blanca», advirtió el torero antes de que alguien comenzara a hacer especulaciones». A la pregunta de qué ocurriría si en un futuro se decidiera por seguir los pasos de su padre fue claro: «No, Cayetana no quiere ser torera. En mi casa no se entendería», manifestó, a pesar de que está muy de acuerdo en que las mujeres también se jueguen la vida en el ruedo.