Del trofeo de Simón al quite de Morante

La Maestranza (Sevilla). Decimocuarta de la Feria de Abril. Se lidiaron toros de la ganadería de Núñez del Cuvillo, desiguales de presentación. Bueno el sobrero 1º; con cierto genio el 2º; con calidad pero poca duración el 3º; deslucido el 4º; encastado y con profundidad en el viaje el 5º; apagado el 6º. La plaza registró un lleno de «no hay billetes».- Morante de la Puebla, de tabaco y oro, menos de media (silencio); casi entera contraria (pitos); pinchazo, casi entera (silencio).- José María Manzanares, de catafalco y oro, pinchazo, estocada (silencio); pinchazo, estocada baja (saludos).- Alberto López Simón, que tomaba la alternativa, de blanco y oro, estocada (oreja).- Parte médico de López Simón: herida en la cara anterior del muslo derecho de una trayectoria de 7 centímetros. Pronóstico: leve.

Quiso el destino que «Juncoso» fuera el toro de la alternativa. Esas cosas marcan para siempre. La tomó después de ver cómo el primero, que era una belleza, volvía a los corrales vacío de fuerza. López Simón se hizo ayer matador de toros, con el cartel de la feria, el lleno de «no hay billetes» y ansiedad por recobrar la emoción en el ambiente. Pero tan sólo la rozamos. Y fue tal vez con el toricantano. Suplió su escaso bagaje con la ambición y un toro de Cuvillo a la altura del acontecimiento. Sacó López Simón el repertorio al completo nada más comenzar: dos pases cambiados por la espalda y antes de reponerse una tanda de derechazos con las rodillas en tierra. Tomaba el Cuvillo la muleta con alegría y nobleza. Un lujazo. Se puso el madrileño a torear y cosió los viajes del toro, sin interrupción, sin desarmes, sin tropezar el engaño. Le quedó la faena muy limpia, muy hilada. Solvente, y desafiante en los pases de pecho con los que remataba la tanda mirando al tendido. El desafío de verdad, ése que roza la locura, sobrevino con la espada. Perfilado el torero la idea del trofeo le hirió en el pundonor y se tiró con todo. Directo, sin salida. Le cogió el toro, o se cogió él, y le hirió en la pierna derecha. No se fue a la enfermería. Aguantó, dio la vuelta al ruedo con su trofeo y, por su propio pie y convencido de que volvería, se fue a la enfermería. Ahí, justo ahí, acabó la alternativa de López Simón. No regresó. El camino que tomó fue el de una clínica.

Quedaba la tarde en un mano a mano para bordarlo. Eso creíamos. Y Morante arrebató en un tiempo minúsculo de magia brutal. El quite, de la tarde y de la feria. Fue en el sexto. Las cosas no habían rodado, ni para adelante ni para atrás. Ruina. Y se fue derecho Morante y por chicuelinas deleitó. Sublima la suerte, rebozándose de toro, marcando el lance en la cadera, en un movimiento de puro ritmo y expresión. La media, antológica. Punto de inflexión. A partir de ese momento, empujaba Sevilla al toro para embestir. A dos manos hizo un bonito comienzo de faena y remate para soñar. Y la magia murió. El toro se apagó. Y el empeño. Se nublaba la faena, y la feria. Tachábamos el cartel del calendario. La corrida de Cuvillo no ayudó. Descastado y sin fondo fue el cuarto. Morante abrevió y tampoco se fajó en exceso con el segundo, que tenía punto genio y embestía por dentro.

Lo bordó Trujillo con el tercero y también Curro Javier en el quinto. Luis Blázquez en uno y otro. Y Barroso a caballo. Pleno. Pero al matador, José María Manzanares, no le rodaron las cosas. Descolgó el toro y ponía la cara bien en la muleta del alicantino, pero duró un suspiro. Una calidad que no pudo mantener. Manzanares lo hizo vistoso pero no rotundo. Y pinchó en el volapié. Sin duda, noticia. Hizo buena pelea en varas el quinto, al que Manzanares recibió con un abanico de distintos lances y una media de rodillas. Hizo un quite por chicuelinas, ajustadas y a punto de ser cogido en cada una de ellas, pero lo perdimos de la memoria en la primera de Morante. Esto pasa. El Cuvillo tuvo profundidad en el viaje y casta para hacerlo. No era cualquier cosa. Lo envolvió Manzanares en tandas cortas y con mucho tiempo entre una y otra. Cambió el toro a peor, reponiendo, y el conjunto quedó ligero. La ambición de López Simón y el quite de la gloria de Morante. Ésa fue la tarde.

 

El cartel de hoy
Toros de la ganadería de El Pilar para los diestros El Cid, David Mora y Daniel Luque