México

Ortega usa su conversión religiosa para ser reelegido

Ni Anastasio Somoza García, el dictador asesinado en 1980, se atrevió a lanzarse a la reelección. Tanto él como sus hijos perfeccionaron un sistema de marionetas políticas para gobernar, pero se preocuparon de esconder los hilos de su poder.

El ex guerrillero sandinista (en el centro de la imagen) en 1984
El ex guerrillero sandinista (en el centro de la imagen) en 1984larazon

MANAGUA- Los nicaragüenses acudirán a votar mañana con un horizonte poco alentador: el presidente Daniel Ortega será reelegido, pisoteando la Constitución. Para postularse de nuevo, Ortega forzó a la Corte Suprema de Nicaragua a declarar inaplicables ciertos puntos de los artículos 147 y 178 de la Carta Magna.

Pese a todo y a las sonadas derrotas de 1990, 1996 y 2001, en estas elecciones luce como favorito frente a una oposición liberal dividida en cuatro facciones, con 48% de la intención de voto, contra 30% de su principal rival, el empresario Fabio Gadea, según la última encuesta de Cid Gallup. Poco queda del Ortega que alguna vez peleó en pos de la libertad y en contra de las tiranías dictatoriales al frente del grupo guerrillero Frente Sandinista de Liberación Nacional, o FSLN. El ex guerrillero intenta ahora aferrarse al poder en lo que pareciera una afrenta a todo lo que alguna vez defendió. Aunque la cúpula del FSLN hace tiempo que lo repudia, ambos se necesitan. En estos momentos el partido controla muchas regiones, con cientos de sandinistas infiltrados en todos los niveles del gobierno.

Con el paso de los años en Nicaragua se ha constituido un partido dominante, parecido al PRI de México, al Partido de Liberación Nacional de Costa Rica o a lo que supuso el PRD en República Dominicana en los años 70. Ortega sigue abrazando el sandinismo y no ha constituido un partido propio –aunque según sus asesores estuvo tentado en varias ocasiones–. «Habrá Frente Sandinista para siempre», dijo Ortega, arropado por la premio Nobel de la Paz, la guatemalteca Rigoberta Menchú, hace cuatro meses durante el 32º aniversario de la revolución sandinista que derrocó la dictadura somocista. Sin embargo en el cierre de campaña sandinista, ni siquiera apareció su «amado» líder.

El presidente nicaragüense ha sabido ganarse la complacencia de EE UU, sin morder la mano que le da de comer, es decir, Hugo Chávez. Ortega le copia el discurso populista pero aplica medidas que bien podrían catalogarse de corte neoliberal. También se acercó a la jerarquía católica para ganar en 2006. En un acuerdo tácito, el líder sandinista complació al cardenal Obando y anuló la ley del aborto. El romance ha continuado incluso configurado el perfil político de Ortega. «Se ha declarado católico ferviente y proclama en grandes rótulos que servir al pueblo es servir a Dios», critica a LA RAZÓN la poetisa y ex sandinista Gioconda Belli. El programa, diseñado por la primera dama, tiene un cáriz religioso.

 

«Una serpiente que muta de piel»
Atrás quedó el guerrillero con barba que salió de las montañas oliendo a ganado. Ahora es Don Ortega. Y es que aunque mordió el polvo varias veces en derrotas políticas, el líder sandinista siempre estuvo coqueteando con el poder. Tras 30 años, Ortega cambió el uniforme verde olivo por camisas blancas, se convirtió al chavismo pero también se declaró el católico más devoto. Su esposa lo ha esculpido pero como reza algún cartel de Managua: «Daniel es una serpiente de dos cabezas que muta de piel».