Manga por hombro

La Razón
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Vivimos tiempos convulsos. La inestabilidad es el común denominador en casi todos los aspectos de la vida, por no decir en todos. La mala salud económica de Grecia dispara las especulaciones de los mercados. La primavera árabe sigue sin solución de continuidad en Siria y Libia. Las pequeñas y medianas empresas malviven ante el cerrojazo de un crédito que no llega porque el sistema financiero necesita el dinero para recomponerse. Muchas familias pasan su particular vía crucis para llegar a final de mes destrozadas por un paro endémico. Hasta lo más estable, el Santander, ha temblado por la investigación a la familia Botín. El toma y daca entre Sánchez Galán y Florentino Pérez está gangrenando Iberdrola. Sacyr vigila de cerca su hacha de guerra en Repsol. Sindicatos y patronal no consiguen llegar a puntos de encuentro. Lo de Rumasa ha hecho añicos las ilusiones de miles de ciudadanos. La política está manga por hombro. Los del 15-M pasan de la indignación a indignar. El PP arrasa pero sin mayoría absoluta sigue más sólo que la una, excepto si IU le echa un cable. En Canarias y Navarra, los regionalistas han preferido al PSOE. Inestabilidad. Siempre inestabilidad, o casi. En estos días, Gas Natural Fenosa ha puesto punto y final al contencioso que mantenía con la argelina Sonatrach. El Tribunal de Suiza les podía dar la razón en su pleito. Sin embargo, la empresa española ha apostado por el pacto. Ha cambiado incertidumbre por estabilidad y confianza. Sonatrach y Gas Natural Fenosa ya no son adversarios. Son aliados. Sea bienvenido este acuerdo que además nos garantiza el preciado, y necesario, gas. Por fin alguien sensato, aunque sigue siendo la excepción.