Castilla y León

«Lo útil se abre paso siempre también ahora»

El arquitecto Francisco Somoza desmonta tópicos y se muestra optimista si hay talento y empeño

«Lo útil se abre paso siempre también ahora»
«Lo útil se abre paso siempre también ahora»larazon

Zamora- Los cuentos están llenos de verdades. Así lo cree el zamorano Francisco Somoza, uno de los arquitectos punteros de Castilla y León. «Nos pasamos la vida sin tener los ojos bien abiertos, pero hay mucha oferta para todo, aunque nos quejamos y cerramos porque tenemos el síndrome de la depresión continu ada». Autor de la remodelación del entorno de la iglesia de la Horta de Zamora, hoy NH Palacio del Duero, hotel del que es propietario, Somoza es un defensor de la independencia, del autónomo más allá del estereotipo. «Hay que tener capacidad de poder mirar las cosas desde otra óptica», sentencia, para explicar que «se debe buscar la calidad y la excelencia, pero ésta no se encuentra en el lujo, sino en el equilibrio y la racionalidad». Y, pone un ejemplo: «no puedes correr la Fórmula 1 con un Renault 5, por mucho que seas el mejor conductor sobre la faz de la tierra».

Somoza lleva más de un cuarto de siglo diseñando proyectos en su estudio. «Procuramos hacerlo bien, porque si no tienes ese espíritu en una ciudad como Zamora, donde puede haber cien arquitectos, estás perdido». Ahí entra su personalidad, que, concluye, «no es algo que encuentres a los 20 años, sino que, como el acierto, surge de la corrección sistemática de errores».

Este arquitecto crea empleo y ruiqueza en Zamora. Sólo en el NH da empleo a 35 personas. Ha abierto en Puebla de Sanabria «La Posada de las Mesas», e inaugurará otros dos establecimientos el próximo año en esos dos municipios, con el propósito de abrir espacios confortables, al estilo rural en el centro de la ciudad. «Quiero recuperar el concepto de las fondas», dice.

Diversificación
Su idiosincracia está clara: «siempre que llaman a la puerta se atiende. De hecho, en este estudio hemos realizado desde el diseño de una silla hasta el de edificios administrativos grandes». Una posición, la de llegar un poco más allá que los demás, que está asociada -dice- a la mentalidad del autónomo. «Despilfarra menos, porque tiene una visión del gasto más doméstico». «Si eres capaz de matar dos pájaros de un tiro, de depender de ti mismo, ahora que disponemos de poca pólvora, mejorará tu eficacia. En lo privado pasa esto, porque si no, te arruinas», confiesa. Esa sensibilidad, la que «mirar por lo tuyo», es la que trata de «inyectar», cada día, Francisco Somoza a sus dos hijos. «La diferencia en todo ha de ser la propia persona, a partir de sus propios proyectos. Yo confio mucho en el valor de los proyectos, pero también en perseguir una meta, en destacar a partir del entrenamiento».

En este contexto, Somoza arremete contra ciertos tópicos y asegura que «cada negocio tiene que tener un planteamiento racional en todos los sentidos. Más en un arquitecto, que lo primero que ha de saber hacer es medir... todo».

Continúa esta argumentación sentenciando que ante la «obsesión generalizada» de que los bancos no prestan dinero, «no lo dan si no hay un proyecto bueno que haga razonable la inversión. Pero algo defendible, en términos objetivos, nunca se rechaza».


De cerca
«Con 20 años podía fregar una escalera o tocar la guitarra para salir adelante. Ahora también». Francisco Somoza es un emprendedor. Con sus libretas de dibujos en el bolsillo -lleva pintados 310 bellos cuadernos-, recorre el mundo. A él se debe la recuperación de espacios para todos, como el castillo de Zamora o el de Puebla de Sanabria. O su hotel, el NH Palacio del Duero, ya con una década. Lleva 25 años elaborando proyectos desde su estudio de la calle Monforte y es reconocido fuera de nuestras fronteras. Amigo de referentes del periodismo, como Carlos Herrera, quien le calificaba como el guía perfecto para conocer la ciudad del Románico y el Duero, ha lanzado un vino de Toro, «Díscolo» y prepara la salida al mercado de un aceite, «Letanía». Y nuevos proyectos hosteleros.