Y a las 48 horas el consenso explotó

El compromiso entre Griñán y Zoido de aparcar la crispación se quiebra en el primer debate. El presidente andaluz acusa a Rajoy de «involución» y «contrabando ideológico»

Sevilla- De la voluntad de aparcar la crispación a la gresca van 48 horas. Las que transcurrieron entre la reunión del lunes entre el presidente del PP-A y el jefe del Ejecutivo autonómico y el debate general de ayer en el Parlamento sobre el decreto-ley de ajuste del Gobierno central del 13 de julio. El discurso del consenso, envuelto en consistente celofán, se ha desgalichado una vez más. Las palabras consenso y diálogo fueron las más repetidas en la investidura de Griñán hace ya más de tres meses. Destacó entonces el máximo mandatario andaluz cuatro grandes áreas sobre las que buscaría las posibilidades de pacto con el PP y la puesta en marcha de un gran acuerdo sobre Andalucía. Ese diálogo a nivel parlamentario no se ha activado en segundos niveles, que es donde debería haber comenzado. El señalado por Griñán para la urdimbre del consenso es el vicepresidente Valderas (IU). Ahora septiembre es el mes en el que comenzarán las reuniones para ese gran pacto por Andalucía. Griñán convoca al conjunto de los partidos, a asociaciones y a agentes económicos y sociales. Los objetivos: la defensa del Estatuto, un mejor reparto de las cargas tributarias y de déficit o la salvaguardia de servicios básicos como la educación.

Pero a tenor de cómo discurrieron ayer las cosas en el antiguo Hospital de las Cinco Llagas, pocas posibilidades quedan para el acuerdo y pocos son los que se creen realmente que se puede rebajar el clima de la confrontación. Defendió de hecho Griñán la confrontación como algo «imprescindible». «Confrontar es comparar, distinto es el enfrentamiento». Justo después de pronunciar estas palabras acusó de «contrabando ideológico» al Ejecutivo de Rajoy por llevar a cabo gratuitamente –en su opinión– la privatización de servicios sanitarios o la sustitución de los profesores a los quince días de causar baja.

El PP es el partido con más representación de la Cámara. Cuenta con 50 parlamentarios. Pero está en franca minoría. Fue la de ayer una contienda desigual. Tres frente a uno. Seguirá siendo así mientras haya bipartito. De una parte el presidente andaluz, el portavoz parlamentario socialista Francisco Álvarez de la Chica y el diputado de IU Ignacio García. De la otra Zoido, que se estrenó ayer como líder de la oposición en el Parlamento –sus primeras palabras fueron de recuerdo para Arenas– y cuya intervención no pasará, por cierto, a la historia de las grandes intervenciones.

Hasta el último momento no se supo que Griñán iba a intervenir. Y dio la sensación de que en el PP se cambiaron sobre la marcha los papeles: Zoido por Carlos Rojas. Fue Griñán el primero en romper la baraja del prometido consenso. Entre otras declaraciones de trazo grueso, el reproche al Gobierno de Rajoy de que la «mayoría absoluta no es suficiente para romper pactos históricos». Los recortes del Ejecutivo central, especialmente los contenidos en el último ajuste de 65.000 millones, suponen una «involución del consenso constitucional». Esgrimió dos motivos. Golpe al estado social y de derecho y al consenso de Estado.

Denunció el presidente andaluz una «travesía» del Gobierno central que «no nos lleva a ningún puerto» y se preguntó por qué España «ha sufrido el coste de una intervención y no ha bajado el coste de la financiación». «¿Por qué actuamos como si estuviéramos intervenidos? Muy sencillo, porque el dinero ha ido a tapar los agujeros de los bancos y no a la educación». «Un país que no crece es un país que no paga. Hay que cambiar la estrategia».

La confrontación estuvo ayer tan viva como antes de la cumbre en San Telmo con Zoido. Y seguirá cuando Griñán se reúna el lunes con Rajoy en la Moncloa, donde aprovechará para pedirle que convoque una Conferencia de Presidentes. De hecho, tiene apuntado un débito del Gobierno central con Andalucía de «no menos» de 5.000 millones de euros. Aunque en Madrid ya han puesto la proa a parte de estas reclamaciones. Entre otras, los 1.504 millones por inversiones no ejecutadas entre 2008 y 2009 que no reconoce el secretario de Estado Antonio Beteta.

Hoy hay Consejo de Gobierno extraordinario. Se aprobará el plan de empleo dotado con 200 millones que anunció Griñán en el discurso de investidura y que prevé generar 11.000 empleos.
Le achacó el líder del PP a Griñán que no practicara la autocrítica.

Un problema sí reconoció Griñán. El de tesorería, aunque culpó de ello a la merma de recursos y a declaraciones «indebidas» y «falsas» sobre las finanzas andaluzas por parte de dirigentes del Gobierno. Lo que no aclaró es si la Junta seguirá el camino de Valencia, Murcia y Cataluña y pedirá el «rescate» que Griñán negó que sea tal. «No es un rescate, sino el Fondo de Liquidez Autonómico (FLA)».

Justo después de que De la Chica citara a Mahatma Gandhi (luego siguió con las citas a Confucio y a la tribu Olmeca que aclaró que es origen de la civilización mesoamericana –corría entonces el año 1000 a. c.–) tomó la palabra Zoido para denunciar que PSOE e IU habían perdido una «oportunidad de oro» para llegar a «puntos de encuentro». Lamentó la senda «irresponsable» de los discursos y defendió las medidas acometidas por Rajoy por ser las «necesarias para sacar a España de la ruina en la que nos dejaron».

El veto del PSOE a que se celebrara un pleno extraordinario sobre los ajustes de la Junta fue parte de sus críticas. Entre otros ajustes, el Gobierno andaluz reduce un 10 por ciento el trabajo y sueldo a los eventuales. «¿Por qué no pidieron el debate? Eso tiene un nombre: sectarismo y utilización perversa de las instituciones». Puso Zoido la pelota en terreno andaluz. 35 millones de deuda a centros de discapacitados o el aviso a residencias de cortes de luz porque la Junta no les paga desde marzo. «¿Y usted habla de recortes sociales del Gobierno?».

Justo cuando tomó la palabra el diputado de IU Ignacio García, los parlamentarios de esta formación lucieron unas pancartas de protesta. «Nosotras parimos, nosotras decidimos» y «aborto libre y gratuito». García censuró a Rajoy por «ensañarse con los más débiles» e incurrir en «chantaje, asfixia y estrangulamiento». A Zoido lo reprendió por ser «la voz de los bancos alemanes».

 

Griñán ignora los 15 «decretazos» de la legislatura
El presidente andaluz aludió reiteradamente a los 22 decretos-ley aprobados por el Gobierno como síntoma de la imposición y la falta de diálogo de éste. De hecho, en una de sus intervenciones dijo: «No voy a pasar por tenerme que comer con patatas fritas 22 decretos-ley que no se han debatido». Zoido no le reprochó a Griñán el abuso de la Junta de esta iniciativa legislativa. 15 sacó adelante en la VIII legislatura. Sí lo hicieron en su día los sindicatos, la patronal y el PP. Uno de los más sonados fue el de la Reordenación del Sector Público, el «decretazo».