Alimentación

Tónica: poder digestivo con demasiadas calorías

El 90 por ciento de su composición es agua y gracias a la presencia de gas carbónico y quinina, lo que le confiere el sabor amargo, facilita la digestión y ejerce un efecto tonificante sobre el sistema nervioso. Aunque contiene mucho azúcar, existen versiones light

Tónica: poder digestivo con demasiadas calorías
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Junto con la ginebra forma el matrimonio del gin tonic, pero la tónica va más allá de darle nombre a bebida alcohólica. La tónica se ha convertido en un refresco o aperitivo que no pasa de moda. Para Ángel Batlle, diestista-nutricionista de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Navarra, «la tónica está compuesta por agua y gas carbónico, azúcares, aditivos autorizados y extracto vegetal de quinina. Contiene un 90,8 por ciento de agua y un nueve por ciento de hidratos de carbono en forma de azúcares y, unos cien mililitros, aporta 37 calorías». Su característico sabor amargo unido a su sensación burbujeante no sólo calma la sed e hidrata sino que, además, ejerce efectos beneficiosos sobre la salud.
Gracias a la quinina, responsable de otorgarle su característico toque amargo «posee efectos tonificantes sobre el sistema nervioso y tiene propiedades antipiréticas, analgésicas y antimalaria. Contiene beneficios digestivos y depurativos del organismo que ayudan a mejorar la digestión y evitan la retención de líquidos», explica Battle. El ácido carbónico tan popular en esta bebida, «además de otorgar una sensación refrescante en el paladar, también facilita el proceso de digestión y puede ser aconsejable para aquellas personas que tienen estreñimiento o dispepsia funcional, una patología que produce dolor o molestia en la parte superior del abdomen», matiza Beatriz Martín, responsable del departamento Técnico y de Medio Ambiente de la Asociación Nacional de Fabricantes de Bebidas Refrescantes Analcohólicas (Anfabra).

Exceso de azúcar
Para equilibrar el sabor amargo, «los fabricantes suelen recomendar que se consuma en frío y añaden cantidades destacadas de azúcar», advierte Jesús Román Martínez, profesor de Nutrición y presidente del comité científico de la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (Sedca). Mientras que un litro de tónica aporta unas 370 calorías, ahora existe la posibilidad de consumirla light y, por tanto, reducir su valor calórico. Según Battle, «en las versiones light la composición es similar a la tónica tradicional, a excepción del contenido en azúcares que se sustituyen por edulcorantes como sacarina sódica o ciclamato de sodio, principalmente. De esta forma, se reduce a unas seis calorías por litro».
Aunque si se consume de forma esporádica no hay por qué tomar precauciones, Román alerta de que «es conveniente tomar la versión que no lleva azúcar». Pese a sus beneficios, conviene recordar que la ingesta de tónica también tiene sus limitaciones. «Un consumo excesivo podría tener efectos secundarios, ya que la quinina puede resultar tóxica. De hecho, algunos ginecólogos advierten sobre este abuso a las embarazadas», advierte Román. Asimismo, Battle añade que «los pacientes que sufren afecciones hepáticas, renales o cardiovasculares deberían consultar con su médico y, en el caso de los diabéticos, por su contenido en azúcar, no tomarla».
El consumo de tónica suele estar relacionado con momentos de ocio y, por ello, conviene elegir adecuadamente entre toda la variedad disponible en el mercado. Carlos Moreno, bar manager de la coctelería O'clock en Madrid, explica que el éxito de esta bebida radica en cuatro puntos: la calidad del agua con que se elabora, el azúcar, el tipo de quinina que se emplea y los aromas o cítricos que se le añaden». Aunque a simple vista parece que las burbujas de esta bebida son iguales, lo cierto es que existen tónicas con burbujas finas y gordas y, por tanto, su palatabilidad y efectos sobre la salud varían considerablemente. En el caso de la fina, explica Moreno, «ofrece un carácter más elegante, se nota más en la boca, pero cuando lleva un rato en el vaso desaparece. Si se trata de la burbuja gruesa, aunque resulta más refrescante, también es más artificial. Elegir entre un tipo de burbuja u otra resulta muy importante a la hora de elaborar un gin tonic».

Dulce y con menos alcohol
Todo aquel que desee disfrutar de un gin tonic menos amargo debe probar el gin tonic «sucio», elaborado con limón maduro exprimido, cuatro gotas de jarabe de arce y dos aceitunas. Para prepararlo, de la misma manera que lo hacen en el restaurante madrileño Sudestada, basta con mezclar en el vaso una parte de ginebra, dos de tónica y después verter el zumo de limón, perfumarlo con su cáscara y añadir las gotas de jarabe de arce para conseguir ese punto dulce. Eso sí, resulta imprescindible que el vaso tenga mucho hielo picado para darle un toque muy refrescante.