Los hijos de Cayetana por fin aprueban su boda por Jesús Mariñas

Alicatados hasta el techo, embelleciendo más sueños que el destructivo paso del tiempo, así los dejó el bisturí gráfico de Pepe Botella en el acto de Porcelanosa. Producen hilaridad y son como anticipados ninots; Valencia ya huele a fallas

Rígidos como el tupé del promotor Colonques, enharinados, han quedado casi irreconocibles. No se habla de otra cosa, diría Luis María Anson en latiguillo testimoniador: parecen lívidos, como preparados para desesperado paredón, perdidas las señas de identidad físicas.

Y también la relación de Alfonso Díez, pretendiente o pretendido, con la guardia pretoriana inconmovible que suponían los hijos de Cayetana. Se han rendido a la evidencia con amor que vence al amor. Huéscar, Fernando, Eugenia y Cayetano lo recibieron en Liria, o tal reconoce ahora el sesentón galán. A base de prudencia, paciencia, buen sentido y reprobada habilidad, no se desesperó al ver torpedeado su entuasiasmo enamorador. Puede ser el XIX duque de Alba aunque, eso sí, renunciando a todos los privilegios como no hizo su antecesor, Jesús Aguirre.

Se entendieron, no cabía otra. Derrocharon «savoir faire» analizándose mutuamente. Huéscar, el más firme opositor al principio –que lo había tomado con ligereza o como capricho materno– acabó rindiéndose no sólo a la evidencia, sino también al encanto personal del funcionario.

Incluso hablaron de posibles fechas matrimoniadoras. Calculan que será por septiembre, cuando Sevilla no resulta tan asfixiante como en pleno verano donde, además, jorobarían las vacaciones a sus invitados. Y si en la boda anterior los Reyes delegaron en Alburquerque y Mondéjar ante los duques de Cádiz y doña Pilar de Borbón, no faltarán representantes cuando Cayetana reciba autorización de Su Majestad, algo obligado en los Grandes de España, protocolo que el joven duque de Feria no cumplió en su reciente enlace con Laura Vecino.

Antes, el 28 de mayo, Sevilla vivirá con alborozo la boda de la hija de Carmen Tello y el marqués de Valencia. Quinientos invitados, entre las que sobresaldrán Curro y Carmen, Cayetana y Alfonso –ella, además, es testigo– y Huéscar con su ex Mati, morbo a tope. Polarizarán curiosidad y ocurrencias. Sevilla será una fiesta, algo que Rafael Medina evitó para que no se cargasen la multimillonaria exclusiva de la que están viviendo. Y es que nada como el amor para seguir tirando. O tal parece.