Extra extra: el fin del mundo llegará (según los científicos)

La mala noticia es que el tiempo se acabará algún día, que no es infinito, que habrá un fin del mundo. Que estamos aquí de paso. La buena es que para que esto ocurra quedan 3.700 millones de años. Es la teoría que han formulado un físico de Estados Unidos y su equipo, que han rebatido la tesis generalmente aceptada de que el universo se expande infinitamente.

Dalí, un artista obsesionado con el tiempo
Dalí, un artista obsesionado con el tiempo

El mundo comenzó con el Big Bang hace 13.000 millones de años. Hasta ahí todos los científicos están de acuerdo. También lo están en que, desde entonces, no ha dejado de expandirse, y en que esta huida hacia delante se está acelerando. Consecuencia lógica: el universo se expandirá siempre, y un universo que se expande siempre es eterno. O no.

Un equipo de físicos de la Universidad de California en Berkeley, liderados por Raphael Bousso, ha rebatido esta teoría tras llegar a la conclusión de que un universo en infinita expansión no es posible simplemente porque las leyes de la física no funcionan en un cosmos infinito. Es decir, para que estas leyes que nos rigen en el día a día tengan sentido, el universo debe terminar en algún momento.

Pero que no cunda el pánico. Dará tiempo, seguramente, a que el Real Madrid gane otra Liga de Campeones, a que España sea campeona de Europa también en Eurovisión y a que se cumpla alguna previsión económica del Gobierno. Según Bousso y su equipo, el mundo se terminará dentro de 3.700 millones de años. O no.

Un 50% de posibilidades
En previsión de futuras reclamaciones, y para no tener problemas con las compañías de seguros, los teóricos de este nuevo modelo del universo, publicado recientemente, advierten de que las probabilidades de que nuestra vida termine en este lapso de tiempo (una cuarta parte de lo transcurrido hasta ahora) son del 50 por ciento.

Tal y como recoge «Technology Review», una publicación del Massachusetts Institute of Technology (MIT), los argumentos de esta teoría son "aparentemente simples y sorprendentemente poderosos": si el universo dura para siempre, entonces cualquier suceso puede ocurrir, y ocurrirá, sin importar lo improbable que sea. Y lo hará un número infinito de veces.

Y aquí está precisamente el meollo de la cuestión: si cada cosa se repite infinidad de veces, entonces se hace imposible determinar las probabilidades de que un suceso ocurra. Y cuando esto sucede las leyes de la física no se pueden aplicar, pierden todo su sentido, por lo que difícilmente vivimos en un mundo infinito.

Para salir de este callejón sin salida es imprescindible, por tanto, que algo ponga fin a la expansión del universo. Dicho de otra manera: que una catástrofe a escala planetaria (el estudio de la Universidad de Berkeley no da pistas al respecto) acabe con nuestro mundo. Ciertamente, Bousso y compañía no saben qué causará este final, pero sí están seguros de que, de acuerdo con su teoría, no estaremos aquí para verlo.