El nazismo según Visconti

¿Existe alguna justificación para una sociedad que con sus votos auspició uno de los regímenes más crueles de la Historia de la humanidad? Muchos ensayos han intentado esclarecer por qué Alemania permitió la barbarie nazi, pero pocos han indagado en la deriva de las familias divididas entre el apoyo y el desprecio al partido liderado por Hitler.

Es la intrahistoria del nazismo que, sin duda, retrató con maestría Visconti en «La caída de los dioses», una de las películas de la denominada «trilogía alemana» del director, y cuya adaptación teatral llega ahora a las Naves del Español de la mano del director de escena esloveno Tomaz Pandur.

Una de las relaciones que mejor refleja esta fricción social es la de Sophie von Essenbeck y su hijo Martin, interpretados por Belén Rueda y Pablo Rivero en este montaje. «La relación resume a la perfección lo que ocurre en la sociedad. Mi personaje es la muestra de cómo se crea la mente de un nazi, cómo se enfría hasta que no siente apego por nada», explica Rivero, que «comienza como el niño caprichoso de una madre controladora al que le cambian las tornas: de dominante a dominada. En cierta manera, cada uno de los personajes de esta obra representa a una parte de la sociedad alemana de aquella época», asegura la intérprete.

«Tan bella como horrible»

El gran referente que supone la película en este montaje («no sé ni cuántas veces la habré visto», confiesa Rivero) es la base principal de su interpretación: «Tomaz nos pidió que aprendiéramos a imitar a los actores perfectamente para, después, poder distanciarnos. Al final la esencia es muy parecida», explica Rivero. En ese sentido, Rueda insiste en que «nuestra labor con estos personajes es encontrar un porqué, humanizarlos y tratar de entenderlos. Para ello hay que sacar la parte mala que todos tenemos dentro, rebuscar entre tus emociones. Resulta duro interpretar personajes así. La historia es tan bella como horrible», añade la actriz.

Tanto los actores como el propio director de escena defienden la actualidad de «La caída de los dioses», una película profundamente influida por la filosofía de Nietzsche: «La globalización no ha conseguido arrebatar a la obra su autenticidad. Al contrario, la ha hecho aún más compleja y reconocible como una forma de pensamiento que trasciende cualquier tiempo y espacio», explica Pandur. Para Rueda, «la obra se puede interpretar como una advertencia. Con la crisis los países se vuelven más intransigentes y menos solidarios con los demás. Como esta familia, que no apoyaba la política de Hitler pero, como dueños de una importante acería, estaban dispuestos a todo por mantener su nivel económico y social», comenta. Esta producción del Teatro Español, que se estrena en Madrid el próximo 25 de agosto, cuenta también con la interpretación de Nur Levi, Fernando Cayo y Manuel de Blas, miembros de una familia nazi por conveniencia.


Una obra para disfrutar en la intimidad
No se trata de un estreno absoluto, pero esta obra agradecerá la larga estancia que le espera en las Naves del Español a partir del jueves. Tras su estreno en el Calderón de Valladolid y su paso por el Festival de Liubliana, en Eslovenia, y el Grec de Barcelona, «nos vendrá muy bien la cercanía que aporta un teatro como este», explica Rueda. «La obra tuvo una gran acogida en Eslovenia y funcionó muy bien en Valladolid, pero creemos que en el Grec se perdió un poco la interpretación al tratarse de un espacio muy grande al aire libre. La intimidad es esencial en este montaje», añade la intérprete.