Ceuta

Mohamed VI busca «rendir» Ceuta y Melilla por asfixia económica

Hassán II mantuvo siempre una política de práctica ignorancia hacia las poblaciones del norte de Marruecos, hacia los rifeños. Éstos, hundidos en la pobreza, se levantaban contra él, provocaban revueltas y recibían por respuesta la opresión y de nuevo la ignorancia mientras se centraba en el desarrollo del sur del país. Pero el hijo de Hassán II, Mohamed VI, hace tiempo que vio claro que su gran empresa se encontraba en el Rif, en ese norte abandonado por su padre y en el que los dos focos más ricos pertenecen a España

Mohamed VI busca «rendir» Ceuta y Melilla por asfixia económica
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Con ese objetivo, y teniendo en cuenta que la diferencia económica entre su lado de la frontera y el lado español es de las más grandes del mundo, trazó hace tiempo un plan que pasa necesariamente por la asfixia económica de Ceuta y Melilla para alcanzar el objetivo de relanzar esa zona deprimida de su reino y mermar el poder de las ciudades autónomas.

La primera piedra de su gran norte pasa por la costa. Dos macropuertos junto a las dos ciudades que quiten tráfico, y por tanto aranceles, a los puertos de Ceuta y Melilla, y por extensión a Algeciras y Cartagena. Tasas más baratas en los puertos de Tánger (ya casi concluido) y Nador (a ampliar) desviarán en buena medida el tráfico de mercantes hacia sus costas. El interés se centra especialmente en Melilla.

La segunda piedra se coloca en tierra. El volumen de negocio de las dos ciudades españolas tiene como principal cliente a Marruecos, y ahí Rabat ya tiene buena parte de la sartén por el mango. Bloqueos como los vividos por Melilla en agosto le han dado la prueba al reino alauita de que su chantaje puede hacer temblar a la ciudad española, subrayan fuentes diplomáticas. Pero eso no se puede sostener en el tiempo, porque de ahí también obtienen beneficios los propios marroquíes, así que la cuestión es que el negocio se quede en el propio Marruecos.

Los puertos ayudarán a incrementar las transacciones internas, pero hace falta sacar riquezas de Melilla y Ceuta y conectar el norte con el sur. Para lo primero, Rabat contruirá una gran urbanización de lujo en las proximidades de Nador, fronteriza con Melilla, y atraer a los marroquíes adinerados afincados en la ciudad hacia las nuevas oportunidades de negocio del puerto de esa ciudad. Para lo segundo, el Gobierno del país vecino contruirá una línea de tren que una ambas partes del país. Y en el propio Nador, el Ejecutivo marroquí ampliará el pequeño aeropuerto para reforzar una doble vertiente comercial y turística.

Otro de los objetivos para potenciar el crecimiento económico de ese gran norte es, precisamente, realizar una oferta turística más atractiva en ese lado del Mediterráneo. Unas playas infrautilizadas por los propios marroquíes pueden ser para los europeos una alternativa al masificado y más costoso veraneo en España. Aunque en algunas zonas ya se ha impulsado un tipo de turismo más exclusivo, hacia el que también irá dirigida la urbanización de lujo en Nador, el objetivo es un tipo de visitante más de clase media que fije la costa marroquí como lugar habitual de veraneo.

El plan es a largo plazo y el objetivo es claro: que Ceuta y Melilla se «rindan» económicamente a Marruecos.