Sevilla

Chacón no pedirá la dimisión mientras trabaja en el relevo

Lanzó ayer un mensaje de apoyo a gallegos y vascos mientras Rubalcaba calla. El PSC cuenta con ella para la campaña electoral

Carme Chacón alza el brazo de Alfredo Pérez Rubalcaba, tras la victoria de éste en el Congreso que el PSOE celebró en Sevilla el pasado mes de febrero
Carme Chacón alza el brazo de Alfredo Pérez Rubalcaba, tras la victoria de éste en el Congreso que el PSOE celebró en Sevilla el pasado mes de febrerolarazon

barcelona- Tras derrumbarse en País Vasco y Galicia, el próximo examen de los socialistas está en Cataluña, el 25 de noviembre. Al PSC no le favorecen las encuestas y ahora tiene que sumar la crisis de un PSOE por el que no apostó en el congreso de Sevilla cuyos resultados lamentan ahora muchos socialistas. Ayer el primer secretario y candidato, Pere Navarro, fue muy cauto porque la prioridad son los comicios de Cataluña y defendió una «reflexión» desde la «serenidad» para la familia socialista. Por una vez, la vicesecretaria general del PSOE, Elena Valenciano, sí apuntó que en el PSOE no caben «cambios cosméticos o superficiales».

Algo parecido preconizaba Carme Chacón en los días previos del congreso socialista del pasado febrero. Insidias de última hora y llamadas telefónicas cambiaron voluntades y aquel «mucho PSOE por hacer» de Chacón se quedó sin hacer. Rubalcaba ganó el congreso sin la autocrítica que ahora reclama su número dos. Chacón, desde entonces, ha pasado a un discreto segundo plano para no interferir en la gestión de la nueva dirección.

Desde hace ocho meses, sólo ha roto su silencio para decir que su proyecto es federalista, que está en contra de la independencia de Cataluña y para acusar a Mas de utilizar Cataluña a favor de sus intereses. Suya es la frase «no quiero elegir entre mi padre y mi madre» en clara referencia al referéndum que CiU quiere realizar la próxima legislatura.

Ayer, Chacón se solidarizó vía twitter con los socialistas vascos y gallegos en «tiempos difíciles», lo que contrasta con el silencio de Rubalcaba, que ha excitado el debate entre los socialistas cuya crisis es la peor desde hace 35 años, cuando Felipe González dejó la secretaria general porque no querían abandonar el marxismo.

Chacón seguirá en silencio pero atenta el desarrollo de los acontecimientos. Le preocupa y le ocupa el PSOE, su falta de alternativa, su desapego con la ciudadanía. En Ferraz están deseando que abra la boca para acusarla de todos los males. Saben que sus partidarios esperan que Chacón haga un movimiento. Pero ellos también se mueven. La semana pasada, Andalucía y la Comunidad Valenciana reactivaron el debate de la España federal, sin los «peros» que Rubalcaba ha demostrado, y que los socialistas catalanes han definido como la «tercera vía» entre el independentismo de Artur Mas y el centralismo del PP.

Muchos son los socialistas que hoy reconocen en privado que en Sevilla el PSOE perdió una oportunidad de oro para retomar los puentes con la sociedad, haciendo autocrítica y conectando con las nuevas necesidades. De momento Rubalcaba no quiere irse, pese a que empiezan a ser muchas voces se lo piden. Chacón no lo va a hacer, seguirá esperando que sea su momento. Los socialistas catalanes cuentan con ella para la campaña, una buena oportunidad para mostrar su compromiso en los tiempos difíciles que se han multiplicado tras el 21-O.