Al Qaida cumple su amenaza y mata a cristianos en Alejandría

En un atentado que tiene el sello de Al Qaida, 21 personas murieron y 79 resultaron heridas al estallar la pasada medianoche una bomba frente a un templo cristiano de la ciudad egipcia de Alejandría.

Un coche bomba frente a una iglesia cristiana causa siete muertos en Alejandría
Un coche bomba frente a una iglesia cristiana causa siete muertos en Alejandría

Un ataque suicida contra una iglesia copta de Alejandría ha dejado 21 muertos y 80 heridos, la mayoría cristianos. El atentado tiene el sello del grupo terrorista Al Qaida, que el pasado 1 de noviembre amenazó directamente a los coptos egipcios con una «ola de sangre». Los integristas islámicos han esparcido el rumor de que dos mujeres cristianas han sido secuestradas y encerradas en un convento para evitar que se conviertan al islam. Esta «leyenda urbana», varias veces desmentida por las propias interesadas, fue también la excusa esgrimida para el ataque del pasado 30 de octubre a la iglesia iraquí de Nuestra Señora del Socorro, en el que resultaron muertas 58 personas, en su mayoría católicos caldeos.

Aunque hay discrepancias entre las distintas fuentes, parece que el atentado fue cometido por un terrorista suicida abordo de un vehículo cargado con 50 kilos de explosivos y metralla. El Gobierno egipcio, sin embargo, afirma que no se han hallado pistas que permitan confirmar la existencia de ese coche bomba, pero la potencia de la explosión descarta la hipótesis de un suicida dotado con un cinturón o una mochila.

De cualquier forma, el terrorista logró burlar el cordón de seguridad establecido por la Policía en el exterior del templo. La detonación se produjo poco después de las 12 de la noche del sábado en el momento en que los fieles abandonaban la iglesia de los Dos Santos tras celebrar una eucaristía por la paz. La onda expansiva fue tan potente que destrozó varios vehículos estacionados en las inmediaciones y alcanzó a los edificios del alrededor, entre los que se encuentra una mezquita, también abarrotada de fieles en ese momento.

La mayoría de las víctimas son feligreses sorprendidos mientras charlaban en grupos o se despedían de amigos y familiares tras la celebración religiosa. También han fallecido varios agentes de Policía. Entre los fieles de la mezquita se han producido un número indeterminado de heridos.

El atentado provocó una explosión de rabia entre jóvenes cristianos que protagonizaron algaradas de protesta, incendiaron vehículos y negocios, y se enfrentaron con la Policía. Los coptos, que representan el 10 por ciento de los 70 millones de egipcios, vienen sufriendo ataques reiterados por parte de los integristas islámicos, aunque el del sábado representa el más sangriento de los últimos diez años.

La irrupción de Al Qaida, con su amenaza global contra el cristianismo, ha hecho saltar las alarmas en todo el mundo musulmán, consciente de las tremendas consecuencias políticas y sociales que traería una persecución religiosa como la planteada por Ben Laden. Ayer, no sólo condenaron con firmeza el atentado el Gobierno de Mubarak y los principales jefes religiosos musulmanes de Egipto, sino grupos como Hizbulá, considerado terrorista por la Unión Europea y Estados Unidos.

No se escapa a los principales gobiernos árabes el potencial desestabilizador de los atentados de Al Qaida contra los cristianos en países como Líbano, Siria, Egipto o el propio Irak, donde la influencia de sus comunidades, aunque minoritarias, es notable. Aún así, el éxodo cristiano en Oriente Medio se acentúa, con especial incidencia entre los caldeos iraquíes, hasta ahora principal blanco del integrismo.