Europa en manos de cuatro diputados griegos

Papandreu depende de ellos para aprobar un paquete de ajustes que libraría del tsunami al resto de los países

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Bruselas- Los líderes europeos concluyeron ayer una cumbre con una de las agendas más abultadas de los últimos años, que incluyó el nuevo macropaquete legislativo de gobernanza económica, la aprobación del nuevo presidente del BCE, Mario Draghi, o la ampliación a Croacia. Sin embargo, una vez más, la crisis de Grecia volvió a dominar los dos días de reuniones de los jerarcas europeos, a pesar de que los dirigentes de los Veintisiete estuvieron maniatados por el ritmo político del país mediterráneo.

Los líderes se mantuvieron en «stand by», a la espera del voto crucial que el Parlamento griego celebrará el miércoles o el jueves, en el que debería aprobar el plan de ajuste que piden la UE y el FMI, condición para poder recibir los 12.000 millones que necesita Atenas para evitar la bancarrota a mediados de julio. De no llegar el dinero, el impago griego causaría una sacudida financiera en la zona euro mayor a la caída de Lehman Brothers en 2008.

Conscientes de lo que está en juego, los socios presionaron a «todos los partidos» helenos para que den el visto bueno al ajuste de caballo, que incluye recortes de 28.000 millones de euros. «Dada la longitud, magnitud y naturaleza de las reformas requeridas a Grecia, la unidad nacional es un prerrequisito para el éxito», recogen las conclusiones de ayer.

Los votos de los 155 diputados del partido socialista del Gobierno de Yorgos Papandreu que han confirmado su respaldo al plan, serían suficientes para pasar el ajuste por mayoría simple, situada en 151 votos. Sólo cuatro votos de margen, con dos diputados socialistas dudando aún del sentido de su voto. No obstante, cinco liberales podrían respaldarlo.

Quienes no apoyarán el plan serán los conservadores de Antonis Samaras, a pesar de las presiones de los líderes europeos, encabezados por Angela Merkel. La canciller alemana confío ayer en que Papandreu volcará «todo su peso político» para lograr el peso parlamentario. Pero, ¿qué pasaría si el tijeretazo griego encalla en el parlamento? «No hay Plan B», dijo el jueves el presidente del grupo de los países del euro, Jean Claude Juncker. «Contemplamos sólo la hipótesis de que el Parlamento griego apruebe el plan», dijo optimista Rodríguez Zapatero.


Segundo rescate
Este pago de 12.000 millones, el quinto desembolso trimestral perteneciente a los 110.000 millones del rescate aprobado el pasado año, no solucionará el enorme agujero griego, con una economía que cae un 4% este año, incapaz de hacer frente a la descomunal deuda del 157% de su PIB, y un déficit del 10,5%. Por eso, los líderes europeos ya han fijado para julio la conclusión del segundo rescate. Con una cantidad similar a la del primer salvamento, el principal obstáculo continúa siendo la participación de los inversores privados. Una vez que Alemania aceptó que los tenedores de bonos se sumarán de manera «informal y voluntaria», los socios europeos todavía discuten cómo poner en práctica esta participación. Se quiere que estos tenedores mantengan su «exposición», es decir, vuelvan a comprar bonos griegos por un valor de hasta 30.000 millones, para aquellos que venzan en los próximos años en los que la solvencia griega todavía necesitará muletas.

Sin embargo, las capitales se mueven en la cuerda floja para convencer a las agencias de rating de que esta participación «voluntaria» no es una renegociación forzosa de la deuda, lo que dispararía los seguros de impago y, seguramente, una segunda crisis.

Una media docena de países, incluido España, han mantenido contactos con la banca y las señales recibidas desde el lado de los inversores privados son positivas, explicaron fuentes europeas.


AJUSTE GRIEGO
Más sacrificios
El nuevo plan de ajuste de Papandreu exige a la ciudadanía griega nuevos y duros sacrificios.
- Reducirá el número de funcionarios en 150.000. Los que conserven su trabajo, tendrán que trabajar 2,5 horas más a la semana.
- Creará un impuesto extraordinario de solidaridad que descontará un porcentaje del salario de los trabajadores de forma creciente.
- Los autónomos pagarán una tasa anual adicional de 300 euros.