Literatura

Entre Proust y Manolo Escobar

Pérez Andújar evoca su vida en la peculiar «Paseos con mi madre»«Paseos con mi madre»Javier Pérez AndújarTUSQUETS 179 páginas 15 euros.

Ya en su primera novela, «Los príncipes valientes», Javier Pérez Andújar (Sant Adrià de Besòs, 1965) cuajaba lo que sería la esencia de su narrativa: la indagación en los procesos de reconocimiento del mundo, la falsa diferenciación entre alta cultura y cultura popular, el lirismo expresivo como variante del realismo objetivo, la geografía del extrarradio como localización de la infancia y juventud, y el suceso particular sublimado en un referente simbólico de las desconcertantes contradicciones de la vida. Ahora, en «Paseos con mi madre», se confirma la calidad de una prosa y de unos planteamientos que huyen de la novela convencional para instalarse en la rememoración autobiográfica, la búsqueda de la identidad, la preocupación lingüística y la crítica social. Generacionalmente, bastaría pensar en Francisco Casavella, Félix Romeo, Kiko Amat o Montero Glez para situarse en la órbita regeneradora de una nueva escritura realista, transgresora y rupturista.

Urbanismo desolado
Partiendo de una figuración auténtica, los paseos dominicales que el autor da con su madre por los alrededores del río Besòs, en su San Adrián (así, en castellano, fluye aquí este topónimo con la calculada intención de un reconocimiento personal) natal, nos adentramos en un peripatetismo del recuerdo que, a pesar de la dureza de lo evocado, mantiene una sensibilidad proustiana transportada a los límites de un urbanismo desolado y depredador. A través de esta localidad de la periferia (palabra odiada por el protagonista, por lo que implica de absolutismo centralista) barcelonesa se reencuentra Pérez Andújar con su pasado de redactor de la revista contracultural «Ajoblanco», su contratación eventual como empleado en unos grandes almacenes, su implicación activa y juvenil en la lucha reivindicativa de barrio o acompañando al cantante Manolo Escobar cuando éste visitó hace unos pocos años la Badalona en que se inició profesionalmente. El relato va creciendo así, entre bibliotecas públicas y recorridos en el autobús que le acercan a la Barcelona universitaria, entre tebeos, libros y películas, como evidencia de la construcción de un personaje literario, que aúna crónica social, ficción individual y denuncia civil.

Los referentes que alientan aquí, con personalísima originalidad por otra parte, son la conciencia moral de un Pasolini, el esteticismo demorado de Umbral («soy un ser de cercanías», dice irónicamente Pérez Andújar por los frecuentados trenes de esa modalidad) y la denuncia del desclasamiento social de un Juan Marsé. Y encontramos también un irrenunciable compromiso con el estilo lingüístico y creativo: «El lenguaje es la clase obrera de la realidad», podemos leer en este inolvidable libro marcado por la mejor literatura y la más entrañable ficción evocativa.