El lendakari fallido

El batacazo electoral del PSE confirma el fracaso de la «legislatura del cambio» del socialista Patxi López

López en la sede del PSE en Bilbao antes de comparecer
López en la sede del PSE en Bilbao antes de comparecer

MADRID- La cita electoral de ayer acabó con la legislatura «del cambio» en el País Vasco y se llevó también por delante al único lendakari socialista de la historia de la democracia. Patxi López (Portugalete, 1959) obtuvo los peores resultados para el Partido Socialista de Euskadi (PSE) en más de una década, con la pérdida de más de 100.000 votos. Los resultados definitivos le otorgaron 16 escaños, nueve menos que hace tres años y medio. López reconoció la enorme derrota admitiendo que «el pueblo ha hablado», aunque aseguró que «aquí no termina la aventura socialista en Euskadi» y quiso destacar que fueron las primeras autonómicas «sin la amenaza de ETA».

Patxi López se ha mantenido durante más de tres años al frente del Gobierno vasco apoyado en los votos del PP de Euskadi pero con un equilibrio contra natura que en mayo se demostró imposible. López y el líder popular, Antonio Basagoiti, unieron fuerzas tras las elecciones del uno de marzo de 2009 e hicieron frente común contra el empuje de las fuerzas nacionalistas.
Pues bien, la deriva independentista ha terminado imponiéndose. La legalización por el Tribunal Constitucional de la formación batasuna, en esta ocasión Bildu-EH, y su irrupción en las mesas electorales ha convertido definitivamente en cenizas la quimera de la coalición entre socialistas y populares que ya quedó rota con la retirada de Basagoiti de su apoyo al lendakari hace seis meses.

Dos fueron los motivos que llevaron al líder popular a dinamitar el experimento «del cambio»: las diferencias con el PSE sobre el «cese definitivo de la actividad armada» anunciado hace un año por ETA y las críticas socialistas a las reformas de Mariano Rajoy para hacer frente a la debacle económica.

Estas mismas diferencias han podido pesar en contra de López y explican parte de su derrota, aunque parece evidente que el lendakari se ha llevado el bofetón electoral que los votantes querían propinar al líder del partido, Alfredo Pérez Rubalcaba. Aun así, López se mostró «orgulloso» de haber cumplido el «sueño de generaciones enteras de socialistas» y de haber puesto «los pilares del nuevo tiempo». Está por ver si el futuro político del propio López sigue en su tierra o da el salto a la arena nacional que muchos están esperando.

La gestión del inquilino de Ajuria Enea tampoco se antojó sencilla y fue otra de las causas del adelanto electoral. El presupuesto manejado por López ha sido una versión encogida del que tuvieron sus predecesores en épocas de bonanza. El resultado ha sido una comunidad endeudada (7.100 millones) con un desempleo que afecta a más de 150.000 vascos.

PERFIL por Esther L. Palomera
De Ajuria Enea, ¿a La Moncloa?
Aunque su apellido es López, es vasco y sus antepasados, también. Y, aunque a algunos les siga chirriando, sí, es socialista, se llama Francisco Javier y ha sido lendakari desde 2009. Nunca antes Ajuria Enea había tenido un inquilino de nombre español y socialista. Lo tuvo y fue gracias al apoyo desinteresado de su mayor rival, el PP. Lo que hubo entre ambos partidos fue sexo y no amor, como le gusta decir al popular Basagoiti. Y por eso acabó como acabó, con una ruptura tormentosa y un adelanto electoral que bien sabía Patxi López que llevaría de nuevo al nacionalismo al Gobierno vasco. No por su gestión, ni por la crisis, sino porque la realidad vasca es hoy muy distinta de la que hace cuatro años apostó por los partidos nacionales. En mayo de 2011, el Constitucional legalizó la coalición abertzale Bildu y cinco meses después ETA anunció el «cese definitivo de su actividad armada», que no el fin de su existencia ni la entrega de las armas. En ese momento, el mapa electoral se barruntaba ya bien distinto. Por primera vez en la historia de la democracia, el debate en una campaña vasca no iba a girar en torno a la banda terrorista, ni a la conquista de las libertades arrebatadas por los asesinos... Pero este socialista de Portugalete sabía que, pese a haber sido artífice principal de la deslegitimación social de ETA antes incluso de que ésta dejara de matar, en el nuevo mapa político tras el 21-O él no estaría en Ajuria Enea. Y eso pese a haber dado un visible giro vasquista al PSE, llevar en su solapa la ikurriña y ser capaz de bailar un aurresku. El hijo del histórico dirigente del PSE López Albizu «Lalo» es de los que creen que en el respeto a las ideas reside el éxito de una sociedad. Y por ello se afilió a las Juventudes Socialistas con 16 años. Fue elegido diputado al Congreso por Vizcaya en 1987, convirtiéndose en el segundo más joven tras Rodríguez Zapatero. Desde que en 1991 asumió la secretaría de organización del PSE-EE su carrera fue imparable. El 23 de marzo de 2002 fue elegido secretario general tras descabezar a su íntimo amigo Redondo Terreros. En 2009, alcanzó su gran sueño, convertirse en el primer lendakari no nacionalista. Quizá a partir de hoy, este apasionado de la música y coleccionista de vinilos y CD, empiece a escribir las notas de una canción que muchos tararean en Madrid y que lleva por título: Patxi López, candidato a la Presidencia del Gobierno.