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«No me atrae nada adaptar a mi padre»

Si sus personajes tuvieran un punto más estrafalario se le podría llamar «el Almodóvar colombiano», porque García de lo que habla siempre es de mujeres. Tras «Cosas que diría con sólo mirarla» (2000) y «Nueve vidas» (2005), el realizador vuelve a sumergirse en el universo femenino con «Madres & hijas», producida por Alejandro González Iñárritu. También coincide con el manchego en que puede hacer cine de autor. Su trabajo en la prestigiosa cadena de televisión HBO en series como «En terapia» le ha dado la llave de la independencia.

-Otra vez con las mujeres a vueltas. ¿Son su pequeña obsesión?
-Están en el centro de mis tramas porque me interesan y me divierten. Pienso en una historia e, inmediatamente después, surge una mujer.


-Entonces, ¿no son los hombres lo bastante interesantes?
-No es culpa suya, en todo caso, mía. Me resulta más exótico escribir sobre ellas porque, si no, es como quedarme en casa. Además, es difícil escribir sobre hombres sin hablar de la gran búsqueda, de empresas quijotescas. En mi opinión, «Entre copas», por ejemplo, es una excepción. Sus personajes masculinos son, incluso, mediocres.


-Vuelve también a una historia coral. ¿Se trata de una influencia de González Iñárritu?
-Empecé a escribir esta película antes de conocerlo, y prefiero ver esta cinta como las tres caras de una misma historia que no es ni la adopción ni la maternidad, sino la separación entre madre e hija. Aunque no todas tienen por qué ser traumáticas. En el caso de Karen (Annette Bening), sí, porque tenía 14 años y su madre decidió por ella dar el niño en adopción. Así, esta película nace de la exploración de dos personas que fueron separadas a la fuerza. Este formato de varias historias que confluyen me da la posibilidad de ofrecer distintas perspectivas.


-También complica el guión. ¿Contó con ayuda?
-Siempre escribo solo, aunque al final del proceso pida opiniones. Lo cierto es que tardé casi 10 años en escribirlo, pero en ese espacio de tiempo lo compaginé con otros trabajos. Los diálogos no es la parte complicada, sino la estructura. Hay que tener cuidado para que todas las historias estén niveladas y que el espectador no desee que llegue una en concreto.


-¿Le interesa la innovación en la narración cinematográfica?
-En absoluto. El cine es tan mediocre que me conformo con hacer algo bueno. En la actualidad, todo son clichés o películas para jóvenes.


-Con su experiencia en televisión, ¿se ha planteado convertir esta historia en una serie?
-No sabría cómo continuarla. En todo caso, sería tan intimista que nadie la querría hacer. Además, la crisis se nota: hay más miedo.


-Resulta inevitable preguntarle por su padre. ¿Le gustaría adaptar al cine alguna novela de García Márquez?

-No me interesa en absoluto. Tengo mis propios planes e inquietudes. Además, la noticia sería mi padre y no se hablaría de la película en sí.


-El reparto de «Madres & hijas» impresiona: Annette Bening, Naomi Watts, Samuel L. Jackson... ¿Como consigue a estos actores con un presupuesto ajustado?
-Cuando ya has trabajado con cierto tipo de actores, como es mi caso, resulta más facil acceder a otros. Se consultan entre ellos sobre el director, funciona como una bola de nieve. Además, a los actores consagrados no les importa tanto mantener su caché si el proyecto es independiente y les interesa. Este fue mi caso.


Siempre terapia
No es habitual que un director sea tan conocido por sus largometrajes como por sus series. Pero este no es el típico caso de realizar productos comerciales en la televisión para, después, disfrutar de holgura económica en el cine. Rodrigo García es uno de los directores de HBO y, como tal, ha dirigido capitulos de «Los Soprano», «A dos metros bajo tierra» y «En terapia» (abajo, Gabriel Byrne, su protagonista). Muchas voces hablan ya de que el mejor cine se hace en la televisión, y García no disiente del todo: «Desde las grandes productoras se hacen mejores series que películas, por lo menos, para gustos más sofisticados». La cadena, que disfruta de una libertad inusual gracias a que sus ingresos no dependen de la publicidad, sino de sus abonados, supone «un gran sitio para trabajar porque te dan espacio creativo y tienen muy buen gusto».