Historia

Mahmud Yibril: «Necesitamos al menos veinte años para reconstruir el país»

Mahmud Yibril fue la cara política y amable de la revolución que acabó con Gadafi. Cuando el dictador fue derrocado en octubre, Yibril abandonó el cargo de primer ministro que desempeñó durante la guerra para convertirse en el apóstol de la nueva Libia.

–En Occidente existe cierta inquietud por los Hermanos Musulmanes...
–Lo que les preocupa a los países occidentales es preservar sus intereses en Libia. Tienen gas y petróleo y una posición estratégica en Libia, y eso es lo que quieren mantener. También les preocupa la inmigración ilegal. Así que no creo que los Hermanos Musulmanes les importen mucho.

-En la guerra hubo muchos miembros de Al Qaeda luchando...
–¿Muchos? Eso es lo que solía decir Gadafi.

–En cualquier caso, existe preocupación por la infiltración de miembros de Al Qaeda en la nueva estructura de Libia.
–El movimiento de liberación contra Gadafi salió adelante gracias a todos los libios. No reclutamos a la gente haciendo entrevistas. Había liberales, seculares, Hermanos Musulmanes... No fue algo planeado por nadie sino espontáneo. Fue una revuelta de un país contra un dictador. Por tanto, no puedes ponerte a separar a la gente diciendo, «este es un Hermano Musulmán, este es un seguidor de Al Qaeda». Precisamente eso era lo que hacía Gadafi, tratar de convencer a Occidente de que la revuelta era Al Qaeda.

–Libia ha perdido protagonismo mediático. Usted ha insistido en que la misión más importante comienza ahora.
–Eso es. El derrocamiento del régimen fue el principio, pero ahora hay que reconstruir el Estado. Libia no es Túnez ni Egipto. En estos países, cuando derrocaron a sus dictadores, había un Estado con sus instituciones. Aquí no hay nada, ni instituciones, ni ley, ni policía.

–¿Cuánto dinero hace falta para reconstruir el país?
–A la reconstrucción del país se llega por dos caminos: hay que levantar casas, puentes, puertos, canalizaciones para el agua, pero también hay que instaurar una cultura diferente, con otra mentalidad, de tal manera que se pueda poner en práctica la democracia. Para llegar a esta situación se necesitan por lo menos veinte años. Si se invierten 24.000 millones de dólares anuales se conseguirá todo esto en dos décadas

–¿Libia se regirá por la «sharia»?
–La «sharia» es la fuente de nuestra identidad y de nuestra vida cotidiana. No hay nada que temer. Lo que Occidente teme no es la «sharia» sino a los extremistas, a los que hacen una interpretación equivocada de la religión. La verdadera «sharia» construyó hace siglos una gran civilización de la que España formó parte, una cultura que vio nacer a grandes filósofos y científicos musulmanes y otros muchos que vinieron aquí a estudiar.