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Las lecturas de Villalobos

La Razón
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Celia Villalobos, de cuya trayectoria política poco hay que rescatar de la memoria –ya que pasó por el Ministerio de Sanidad sin pena ni gloria– se jactaba el otro día de no leer determinados periódicos. No dio razones para tal afirmación. Para una política, cuyos méritos más conocidos son ser esposa de Arriola y su populismo chabacano, hacer este tipo de observaciones en público le deja en evidencia. Claro, que se tiene que agarrar cual clavo ardiendo a cualquier tema, ya que mientras otros miembros de su partido son muy solicitados por los periodistas, en el caso de Villalobos nadie requiere su opinión sobre los temas de actualidad. Que no lea determinados diarios sólo demuestra que siguen existiendo los lectores de calidad y otros de los que es mejor prescindir, puesto que no están dispuestos a contrastar ni informacio-nes ni opiniones. Ése sería el caso de Celia Villalobos, que no está muy por la labor de reflexionar, práctica a la que no está muy acostumbrada, a partir de las noticias.