Festival de Málaga: haciendo el oso

Dos actores de sobra conocidos por el gran público, Javier Cámara y Gonzalo de Castro, protagonizan el filme que abrió el certamen, «¿Para qué sirve un oso?», una cinta de Tom Fernández que, sin embargo, no cumplió las expectativas.

La película «¿Para qué sirve un oso?» fue la apertura, que no contentó a todo el mundo y que más bien fue un tanto decepcionante de la Sección Oficial del Festival de Cine de Málaga. Sobre el papel se podría achacar a su realizador, Tom Fernández, el haber querido repetir la fórmula de su anterior trabajo, «La torre de Suso»: vuelta a su tierra, a Asturias, del protagonista, que encarnado de nuevo por Javier Cámara, acompañado de –otra vez– Gonzalo de Castro. No le ha salido, sin embargo, una película tan melancólica como aquella, ni barnizada de aquel humor gamberro y salvaje que sólo puede intercambiarse entre esa gente que se conoce desde siempre, como ocurría en la pandilla de Cundo.

«¿Para qué sirve un oso?» es más bien un duelo fraternal entre dos personajes arquetípicos de comedia, que, a la vez, representan dos posturas antagónicas sobre la ecología: un idealista (de Castro) que vive en el bosque a la espera de que el oso regrese al que fuera su hábitat natural y un científico (Cámara), a quien su vida entre los hielos ya no perpetuos de Islandia le ha convencido de que el hombre ha emprendido un camino irreversible hacia la destrucción del planeta. El filme no acaba de funcionar ni como artefacto cómico ni tampoco reflexivo, pero logra planos exteriores de una belleza inédita, un misión complicada en una región cuyo verde esplendor ha atraído la atención de tantos realizadores.

La chispa no salta tanto en el duelo entre ambos actores como en las secuencias con la presencia de Jesse Johnson, el hijo de Don Johnson y Melanie Griffith, que debuta en el cine español en el papel de ingenuo extranjero. «Es una película al viejo estilo, entendido como espectáculo visual para todos los públicos, que se puede ver con los padres, con los hermanos, con la novia o con los hijos», aseguró ayer en Málaga el director.

Más que una etiqueta

«Es una película al viejo estilo, entendido esto como un espectáculo visual, entretenido y para todos los públicos, que se puede ver con los padres, con los hermanos, con la novia o con los hijos», afirmó en rueda de prensa Fernández. La historia surgió de su «preocupación» por el «momento complicado que vive el planeta», aunque sin intención «de hacer un panfleto o un documental sobre el cambio climático», sino sólo de dar un «punto de vista más divertido o socarrón sobre el tema». «La etiqueta de ecologista debe ser superada, sólo hay que tener sentido común y dos dedos de frente. Ser ecologista no es como ser de una secta o llevar una pegatina o una chapa, ecologismo es ciudadanía», añadió el director, que llegará a las carteleras con su segunda película el próximo 1 de abril. Para Javier Cámara, trabajar en este proyecto supuso «un reencuentro con un montón de amigos», y se decidió a participar por «incentivos» como el hecho de tener en el reparto a Emma Suárez, Geraldine Chaplin o su hija Oona Chaplin.

Del rodaje, destaca la experiencia de rodar «en un glaciar espectacular en Islandia, en el que tanta belleza sobrecogía», o sus escenas con un oso, del que le sorprendió que «no le gustara la miel», y es que, a su juicio, había perdido su «instinto animal».

Cámara ha destacado la relevancia del Festival de Málaga, que «es importantísimo para el cine, y muy necesario para el cine español», al suponer «el pistoletazo de salida de los festivales del año», después de que los Goya hayan premiado las películas del año anterior.

Por su parte, Gonzalo de Castro, que se encontró con un guión «inteligente, brillante y bien pulido» ha descubierto con este trabajo «otra Asturias y otro paisaje» y considera que la comedia contiene «un aviso de que éste es el planeta que tenemos y hay que preservarlo, cada uno con su grano de arena». Los dos actores demostraron que entre ellos existe muy buen «feeling» y que, quién sabe, si podrían coincidir en una tercera película firmada por Tom Fernández.

Este decimocuarto Festival de Cine Español entregará el Premio Málaga al actor Luis Tosar; el Premio Ricardo Franco al director de Fotografía José Luis Alcaine, y el Premio Eloy de la Iglesia, al cineasta Isaki Lacuesta, mientras que se dedicará una retrospectiva a José Luis Borau y se designará como «Película de Oro» a «Padre nuestro», de Francisco Regueiro. En la sección Zona Zine se presentarán seis largometrajes, a los que se suman veintiún cortometrajes, dieciocho documentales a concurso, once largometrajes en el apartado Territorio Latinoamericano y veintiséis producciones en la sección de vídeo-creación para realizadores locales.