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Botella debuta con dos oros

La alcaldesa de la capital consiguió un «lleno total» en su primera celebración de San Isidro en el Palacio de Cibeles. Alejandro Amenábar y el Padre Garralda recibieron las medallas de Oro de Madrid y Alberto Ruiz-Gallardón, la de Honor

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La alcaldesa de la capital debutó ayer como anfitriona en un día del patrón de la capital marcado por el 15-M y la situación económica española. Precisamente ayuda para solucionar la crisis fue lo que solicitó Ana Botella a San Isidro: «Le he pedido trabajo para los españoles y para aquellos que tenemos responsabilidad de gobierno pues que Dios nos ilumine porque los tiempos que corren son difíciles», aseguró la regidora después de beber el tradicional agua de la ermita donde había llegado bien «escoltada» por un grupo de chulapas.

Después llegaba el turno del acto protocolario. Botella entregó ayer sus primeras medallas de Oro de la ciudad al director de cine Alejandro Amenábar, al padre Jaime Garralda y a su predecesor en el cargo, Alberto Ruiz-Gallardón. Un millar de personas, entre las que se encontraba la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría; el ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert; el presidente del Tribunal Constitucional, Pascual Sala; el presidente del Senado; Pío García Escudero; la delgada del Gobierno, Cristina Cifuentes, y el presidente del Consejo de Estado, Manuel Romay. También los el vicepresidente de la Comunidad, Ignacio González, junto a los consejeros regionales de Presidencia y Transportes, Regina Plañiol y Pablo Cavero, arroparon a la regidora en la celebración del patrón de la capital.

Tras los videos de homenaje a los galardonados, Alejandro Amenabar agradeció sinceramente a su ciudad adoptiva.«Madrid es una ciudad que me ha dado trabajo y en lo que me gusta, que me ha dado libertad para dejarme vivir mi condición sexual haciendo la vida que quiero y que me ha dado muchísima alegría», afirmó el cineasta en su discurso.

Especialmente sentido fue el agradecimiento del padre Garralda, premiado por su labor con los más desfavorecidos, que comparó los marginados que señaló Jesús de Nazareth con los mismos que atiende hoy en día. «Desnudos, no de camisa sino de hogar los sin techo; la cárcel; peregrinos, que ahora se llaman emigrantes; enfermos, antes lepra, hoy sida y droga», enumeró y agradeció a la Virgen María, a los jesuitas, a sus padres y colaboradoras la Medalla de Oro de Madrid. Tras sus palabras, que culminaron con la audiencia puesta en pie en una cerrada ovación, Garralda bendijo a los presentes.

Por último, Alberto Ruiz-Gallardón regresó al Palacio de Cibeles que él mismo acondicionó como sede el Ayuntamiento de Madrid y rememoró sus 3.113 días como alcalde casi con lágrimas en los ojos. El ministro de Justicia dedicó la distinción a sus colaboradores en el consistorio, muchos de los cuales también estuvieron ayer de vuelta en Cibeles, como el ex vicealcalde, Manuel Cobo, o la ex delegada de Las Artes, Alicia Moreno. Gallardón recordó también su empeño en «no dejar como buenas las cosas como están porque, cuando se tiene una idea, transformar la realidad es lo más fascinante que puede hacerse».

Por su parte, Ana Botella no quiso dejar de agradecer la multitudinaria asistencia a su primer San Isidro y puso el acento en las cualidades de los premiados. Así, recordó el año 1996, «cuando un joven y desconocido Alejandro Amenábar nos dejó atónitos con "Tesis"» y señaló que hoy «es uno de nuestros directores más internacionales».

Sobre el padre Garralda, la alcaldesa madrileña consideró que su trabajo «nos ha ennoblecido como sociedad y debemos agradecérselo». Tras rememorar brevemente su biografía, Botella destacó que Garralda ha ayudado a ver a las personas más desfavorecidas como lo que son: «personas con una dignidad que había que rescatar».

Pero sin duda, las palabras más extensas, fueron las que dedicó la regidora a Ruiz-Gallardón, al que alabó en su labor como alcalde que supo ver el gran potencial de la capital de España. «Creo que es de justicia decir que el entusiasmo y la pasión de Alberto Ruiz-Gallardón por nuestra ciudad significan que hoy ya vivimos en el Madrid del futuro», concluyó.