A pesar del apoyo del PP

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Para una vez que el Partido Popular español le había apoyado explícitamente para un puesto internacional de relieve como el de director de la Organización de Naciones Unidad para la Agricultura y la Alimentación –más conocida como la FAO–, Miguel Angel Moratinos no ha tenido suerte en la votación de ayer frente al brasileño Graziano da Silva. La última vez que Moratinos había pedido un puesto diplomático en el exterior a José María Aznar, siendo éste aún presidente, fue la embajada de la ONU en Nueva York, algo que Aznar le negó. Era el momento en que Moratinos había sido cesado de su puesto de «acompañante» del palestino Yaser Arafat –que el diplomático español había desempeñado durante muchos años por mandato de la UE– y deseaba volver al servicio exterior español. En el caso de la FAO, el actual Partido Popular de Mariano Rajoy sí le ha dado su apoyo, sin mayores explicaciones, después de que Rodríguez Zapatero haya hecho del asunto casi una «cuestión de Estado». Miguel Ángel Moratinos ha sido prácticamente el único ministro de Asuntos Exteriores que ha tenido Zapatero durante sus seis años de presidencia. Y el presidente «le debía una» al que ha sido uno de sus más fieles colaboradores. La política exterior del Gobierno socialista, a cuyo frente ha estado Moratinos, ha sido objeto de críticas y desencuentros con el Partido Popular desde 2004: las relaciones con Estados Unidos, la cuestión de Gibraltar, los asuntos europeos y otros tantos más. El diplomático Moratinos ha sido el último defensor de las «políticas tercermundistas» de su lejano antecesor en el cargo, Fernando Morán, al que Felipe González tuvo como su primer ministro de Exteriores en 1982 y que fue un obstáculo para el acercamiento del PSOE a la OTAN y a la Unión Europea durante los primeros años de la Transición. Por último, y aunque no sirva de consuelo, anoten un detalle: La Dirección General de la FAO no suele recaer casi nunca en un europeo. Y así ha sido, una vez más.