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La imagen de «El roble solitario» al caer de la tarde plasma el concepto de la naturaleza del artista
La imagen de «El roble solitario» al caer de la tarde plasma el concepto de la naturaleza del artista

EXPOSICIONES
Los paisajes de Asher B. Durand, en la Fundación Juan March
Un americano en Madrid


Cuándo: hasta el 9 de Enero
Dónde: c/ Castelló, 77. Madrid
Precio: entrada gratuita


Asher B. Durand (1796-1886) es uno de los paisajistas y grabadores norteamericanos más relevantes e influyentes del siglo XIX. La exposición que presenta la Fundación Juan March consta de 140 obras entre óleos, dibujos y grabados acompañados de una selecta muestra de artistas coetáneos y de algunos seguidores como resultado de una estrecha colaboración entre la Fundación Juan March y la New-York Historical Society. Está organizada en seis secciones, entre las que destacan sus comienzos artísticos como grabador de una gran técnica pionero en su país (dedicó parte de su iconografía a la realización de billetes), y, sobre todo, su faceta como paisajista, de un particular talento. También se exponen sus «Cartas sobre pintura y paisaje» publicadas en «The Crayon» que recogen su poética y su praxis artística. Aunque sobradamente conocido en Estados Unidos, esta es la primera vez que su obra viaja a Europa. Su longeva vida, murió a los 90 años, le llevó a consolidar una obra prolífica y a ser un testigo destacado de su siglo. Nacido en una granja de una aldea de Nueva Jersey, alternó su vida en Nueva York con largas y frecuentes estancias en el campo entre las montañas y los valles de su tierra. Estos fueron sus escenarios naturales y el reflejo de la América más profunda y genuina. En su obra destaca una doble vertiente, la descriptiva, que recoge los rasgos físicos del paisaje y una vertiente intelectual que entronca con la América espiritual y naturalista de Thoreau y Whitman desde donde emerge el sentimiento y la conciencia de la nación como destino, pero también con las influencias europeas que descubrió en un viaje que realizó a Europa con un grupo de amigos en 1840. Este viaje fue importante para él porque durante un año visitó ciudades, museos, exposiciones y el estudio de Rembrant, Tiziano, Rubens... le influyó en la mejora de su técnica. Ahora, siglo y medio después, vuelve a Europa, sus cuadros viajan a Madrid para la primera exposición retrospectiva dedicada a su obra. Durand creía que la naturaleza era una inefable manifestación de Dios y así trató de expresarla en sus paisajes bucólicos llenos de melancolía y belleza. Están más cercanos a la comprensión de la naturaleza como un sereno conjunto de bellezas, que a la tradición del pintoresquismo o a la dramática exaltación de las pasiones, propias de lo más sublime del romanticismo. Suprimió los detalles minúsculos, destiló las escenas envolviéndolas con una neblina impregnada de luz que sugieren y transmiten una marcada presencia espiritual.



TEATRO PARA NIÑOS
Títeres y sombras chinescas de los Grimm

Cuándo: Sábados 16 y 23 de octubre y 6 de noviembre a las 17:30 horas. Domingos 17 y 24 de octubre y 7 de noviembre a las 12:00 horas.Dónde: Caixa Forum (Ps. del Prado, 36). Precio: 4 euros.

Como parte de su programación de artes escénicas, este fin de semana, el Centro Social y Cultural de la Fundación «La Caixa» ofrece «Cuentos al calor del hogar. Historias de los hermanos Grimm», un espectáculo de marionetas y sombras chinescas dirigido al público infantil y familiar, cuyo concepto y puesta en escena corresponde a la compañía Karromato, procedente de la República Checa. Durante 50 minutos este espectáculo recuerda los tiempos en los que las personas mayores transmitían a los más pequeños su sabiduría contándoles, de forma fabulada, los mágicos rituales de iniciación que tenían como escenarios el bosque y los castillos. Historias con las que los niños, a través de la superación de sus miedos, pasaban de la infancia a la madurez. Para conseguir recrear la belleza y la nostalgia de estos relatos, la compañía ha elegido la época del romanticismo como ambiente ideal, por su particular mezcla de melancolía y dramatismo. Uno, de este modo, el trabajo de los hermanos Grimm con composiciones de Robert Schumann y la estética de los pintores alemanes de la época como David Friedrich o Hermann Vogel. En esta obra las marionetas y las sombras chinescas comparten escena, al igual que lo hacían, de manera innovadora en las primeras ediciones del trabajo de los hermanos Grimm, las letras impresas con las ilustraciones que les acompañaban.