La semana de Martín Prieto: El pato cojo aletea

Cambia el Gobierno, aunque puede que luego todo siga igual. Unos caen y otros, como Rubalcaba, ascienden y se convierte en el valido de un Zapatero que aún cree en remontar al final de Legislatura

Alfredo Pérez Rubalcaba
Alfredo Pérez Rubalcaba

El periodismo estadounidense denomina Pato Cojo al Presidente durante el interregno de entregar la Casa Blanca a su sucesor electo. Con más antelación, Zapatero ha comprendido que era Pato Cojo ante unos datos económicos que pueden empeorar, unas elecciones municipales y autonómicas que quizás sean un correctivo y un desplome ominoso de las encuestas. Abandonó la chiquillería de sustituir sólo al desfondado Corbacho y se ha puesto a aletear consciente de que el año y medio que le queda para las elecciones generales se le hace corto y forjando un Gobierno de hierro de concentración socialista. Como añadido, ha silenciado el debate de los Presupuestos cuando Sarkozy resiste en Francia y Cameron anuncia el despido en su Legislatura de medio millón de funcionarios públicos y aplaza el desarrollo de los submarinos balísticos.

Veamos primero a los caídos, que suscitan más morbo. ¿Qué haremos sin Bibiana Aído los pecadores que confundimos la ironía con el sarcasmo? Es hora de ser clementes: el Ministerio de Igualdad fue una salida de pata de banco de Zapatero en su feminismo de salón, y Bibi nunca tuvo competencias para hacer un trabajo serio dándose a un sexismo a la inversa y extravagante. Beatriz Corredor hubo de respirar en el interior de la burbuja inmobiliaria y ya estaban amortizadas las zapatillas para jóvenes buscapisos y las soluciones habitacionales de quince metros cuadrados. De ahí su semblante impasible de ministra oyente. Pero no se ahorran dos ministerios sino que se rebaja a las doñas a Secretarias de Estado, donde gastarán idénticos dineros y funcionarios, habitando sus despachos habituales en los mismos edificios. Un ex ministro regresa a su oficio, queda en el Parlamento si es diputado, le buscan consejos de administración o le mandan al Consejo de Estado, pero no lo hacen Secretario de lo mismo. Aído y Corredor deben tener adicción al coche oficial para aceptar que las degraden de la cuota y ya no sea éste un gobierno paritario. Leire Pajín, de tanto ser la más joven en todo, se ha acelerado. Creyó poder eclipsar al Vicesecretario socialista que desde que llegó a Fomento ha demudado de Pepiño a Don José, sin dejar las riendas del partido. El desencuentro entre la princesa de Benidorm y el gallego era notorio. Pepe Blanco ha aprendido a hablar correctamente y Pajín no ha descendido de la retórica planetaria. Los posibles roces en Sanidad entre Leire y Bibi, las dos «miembras jóvenas», pueden llegar a la telebasura.


SIGUE EL EQUIPO ECONÓMICO
La vicepresidenta primera no es perdedora. Su salida ha sido acordada con Zapatero porque ni sus adversarios la tachan de perezosa y su estajanovismo resiente su salud. Hasta la ha despedido con elogios el cardenal Rouco Varela que no confunde el incienso con el humo de las pajas. El equipo económico continúa, sabe que no rebajará la deuda, y que tendrá que continuar subiendo los impuestos. A Trabajo va un ugetista para hipnotizar a Cándido Méndez y Rosa Aguilar perfuma de izquierda el medio ambiente; a Jaúregui le toca tomar la Presidencia para el roto de los pactos parlamentarios y el descosido de ETA, porque hay y habrá negociación, y los abertzales se presentarán a las municipales con el nombre de Caperucita Roja y perjurarán condenar la violencia sobre las obras de Sabino Arana.

La clave de este Gobierno es Rubalcaba, más que un superministro es un valido que emula a Godoy. Se potenciará el Pacto del Tinell (la vasería de la Generalitat) y se apretará el cinturón sanitario en torno al PP. Si el Pato Cojo remonta y trapichea con los demás grupos parlamentarios, volverá a presentarse aunque tenga que presidir en minoría. No creo ni que siquisiera esté pensando en un sucesor. Y es que en la América austral hay otro pato: el Pato Patagónico: una pisada, una cagada; otra pisada, otra cagada.



El personaje de la semana
Pérez Rubalcaba
Por los pasillos de Versalles caminaba Napoleón con sus edecanes viniendo de frente un renqueante Tayllerand ( Diplomacia) tomado del brazo de Fouché (Policía), y el gran Corso comentó: «Ahí vienen el vicio apoyado en el crimen». Que Alfredo Rubalcaba no tome a mal la anécdota porque no quiero ofenderle, y siendo ministro de Educación me dio la justicia que se me debía, lo que no es sólito en éste país. En América te confundes al principio porque en numerosas repúblicas el ministro del Interior no es el responsable del orden público sino quien desarrolla la política presidencial; es el número dos. Nuestro químico es vicepresidente primero, portavoz gubernamental y ministro del Interior: la política, la propaganda y la Policía. Que no dude nadie que este Gobierno muerde. Es el dos, el tres y el cuatro. Es habilísimo y sólo vive para su alquimia. Como la sociedad es olvidadiza no recuerda que fue la voz de Felipe González desmintiendo la existencia de los GAL y la corrupción del Estado. Es corredor de maratón y, para colmo, le gusta a las mujeres. Cuidado con él. Que nadie dude que este Gobierno, renacido de sus cenizas como el Ave Fénix, muerde. Otro dicho de la prensa estadounidense cierra el circuito de los ánades: «Si parece un pato, camina como un pato y habla como un pato, lo más probable es que sea un pato».