Literatura

Me río del 27

Blackie Books recupera textos de Ramón Gómez de la Serna y Jardiel Poncela / Se edita «Un cuento putrefacto», relato firmado por José «Pepín» Bello

La llamada Generación del 27 ha pasado a la historia como un grupo literario basado en la común admiración hacia Góngora y en una manera de entender la literatura cercana a los nuevos ecos lanzados por las vanguardias. Pero el 27 también fue un grupo basado en la amistad, en las tertulias, en las visitas a las verbenas y en los sueños noctámbulos. Por eso los de esa generación también tuvieron su sentido del humor. El 27 divertido nació la misma noche sevillana de diciembre en la que los poetas venidos de Madrid se fueron de fiesta flamenca con Ignacio Sánchez Mejías, su particular mecenas, y pusieron a Dámaso Alonso a recitar todos los versos de las «Soledades» gongorinas.Aquella broma, que no provocación, se podría poner a la misma altura de algunas de las intervenciones de Ramón Gómez de la Serna. Polifacético, prolífico como pocos autores de su época, a Ramón no se le puede incluir en una sola generación, aunque es evidente que por su tertulia del café Pombo pasaron muchos de aquellos jóvenes con grandes aspiraciones artísticas, desde Buñuel a Bergamín. Ahora vuelve a recuperarse algunos de los libros de este grande. Blackie Books lanza «El incongruente», su novela de 1921, a la que se le ha suprimido la portada con ilustraciones del caricaturista Luis Bagaría, pero se ha incorporado en esta edición un estupendo prólogo de Julio Córtazar. Para el responsable de este sello, Jan Martí, Ramón se prodría considerar como «el precursor de "Muchachada Nui"o del Wes Anderson de "The Life Aquatic with Steve Zissou". Para mí es un ídolo con su actitud castiza y potente. Con esta edición buscamos llegar a una nueva generación de lectores que disfrutará con Gómez de la Serna». «El incongruente» fue publicado originalmente en la colección dedicada al humor de Espasa. Su estructura la explica mejor que nadie Cortázar cuando dice que contiene «capítulos cerrados y abiertos a la vez como caracoles participan del cuento, el poema y la biografía, admite ser leída en cualquier punto de su transcurso, no termina jamás y está empezando a cada página, saltando de un mundo a otro mundo, de un tiempo a otro tiempo, mientras el liviano y algo triste Gustavo –dolido de incongruencia mágica– confunde cuadros con espejos (y sospecha espejos en los cuadros)». Ramón parece vivir un buen momento para la difusión de sus trabajos. Nuevas gregueríasA la labor de Blackie Books –que no descarta continuar divulgando la producción ramoniana– se suma un curioso diálogo entre imagen y palabra. Chema Madoz es el responsable de las ilustraciones fotográficas, poemas visuales a la altura del mejor Joan Brossa, que aparecen en «Nuevas greguerías», un libro en el que aparecen numerosas e inéditas greguerías, aquellas brevísimas composiciones a medio camino entre la poesía y el humor. Ramón, como su homónimo Valle-Inclán, también se paseaba por el callejón del Gato para ver la realidad a través de espejos cóncavos, pero con más humor.Hay también un grupo del 27 que no aparece en las antologías de Gerardo Diego o de José Gaos, pero su valor literario es igualmente incalculable. Son sobre todos hombres de teatro, pero también autores que –como dijo Alberti– nacieron con el cine. Uno de ellos se llama Enrique Jardiel Poncela y su genio es uno de los más brillantes del 27, como lo fue su compañero Miguel Mihura, Tono o, incluso, Edgar Neville. En septiembre, también de la mano de Blackie Books, «Amor se escribe sin hache», con prólogo de David Trueba. Ácido, ingenioso y de una profunda inteligencia, la novela de Jardiel nos descubre a un fino humorista sin tabú alguno, un creador al que no le importan las etiquetas y que no hace ascos a criticar lo absurdo de la sociedad. Jan Martí ve en Jardiel –de quien editará todas sus novelas largas– «a un radical, pero al que se ha ignorado en alguna ocasión de manera absurda por motivos políticos. No sé si le salió bien la jugada en ese sentido, pero creo que es el momento de recordarlo libre de prejuicios, aunque sin olvidar su impacto, un escritor que nunca sonó a rancio».Hay otra novedad editorial que merece ser subrayada y que nos presenta a un autor del que todo el mundo ha oído hablar, pero que nadie ha leído, en parte por la escasez de textos. José Bello, Pepín para la pequeña y gran historia del 27 y su Residencia de Estudiantes, escribió un brevísimo relato infantil, «Un cuento putrefacto», que presenta ahora SD Edicions acompañado de unas extraordinarias ilustraciones de Manuel Flores. En la fábula aparecen carnuzos, putrefactos, helados de burro y bocadillos de mula. Son algunas de las imágenes que este irrepetible ser permitió que fueran adoptadas por Buñuel y Dalí en «Un perro andaluz». Como todo el mundo sabe, cineasta y pintor, decidieron no mencionar a Bello, pero este libro recupera la dimensión e imaginario del gran Pepín Bello, con su humor absurdo y surrealista, humor de greguería ramoniana y de denuncia de Jardiel. Otro hombre del 27 que decidió divertirse.Si alguien quiere más humor, que no olvide la «Antología mode(l)na» de Federico García Lorca, donde el granadino parodia a sus maestros y compañeros de generación.Título: «El incongruente». Autor: Ramón Gómez de la Serna.Editorial: Blackie Books. 19 eurosTítulo: «Nuevas greguerías». Autor: Ramón Gómez de la Serna.Editorial: Blackie Books. 22 eurosTítulo: «Un cuento putrefacto». Autor: Pepín Bello.Editorial: SD Edicions. 18 euros