FC Barcelona

Un tetracampeón de ensueño

Tres Copas de Europa por equipo. El desempate, en Wembley. Durante los diez primeros minutos el Manchester United dio talla de campeón, lo parecía, hasta que el color azulgrana pobló la retaguardia del equipo inglés.> Messi, sólo hay uno> La Copa de Abidal> Guardiola: «Esperemos que Leo no se aburra»> Ferguson: «Nadie nos ha dado una paliza así»> Más de 130 heridos y 111 detenidos en los incidentes de Canaletas

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Pase de Xavi y gol de Pedro. Fuera de juego de Giggs y empate de Rooney. Después, el 2-1 de Messi y para rematar, el golazo de Villa, gloria de la artillería nacional. Guardiola botaba en la banda con el 3-1, Ferguson se masticababa los carrillos, el Príncipe Felipe no ocultaba su alegría, la Liga de Campeones volaba hacia España y aterrizaba por cuarta vez en Cataluña. El Manchester no pudo con el Barça, campeón de campeones.

Jugador por jugador, Rooney podría ser el único efectivo del United que encajara en el bloque blaugrana, luego el Barça es favorito... Pero esto es fútbol. Grecia ganó una Eurocopa; el balón es caprichoso, mucho más que la cabeza, y la mentalización en una final de Liga de Campeones es parte de la batalla. El Manchester entró a Wembley abstraído de las apuestas en las que el Barcelona partía como claro favorito. Durante diez minutos sentó cátedra, o algo parecido. Extrañó el campo el Barça o acusó nervios excesivos. No tenía recuerdos del 92 y la presión inglesa le agobió. Chicharito, un lince con alguna merma táctica, a los tres minutos presentó credenciales; poco después, Rooney, para que Valdés se ganara el sueldo, y a partir del décimo minuto empezó otra final, la del Barça. Puyol, con algún problema físico, lo veía desde el banquillo; Abidal ocupó su lugar.

El Manchester se fue disolviendo en su propia explosión y el equipo español tomó posiciones, adelantó veinte metros la defensa y el dominado se transformó en dominador. Si antes no le respondía el juego en corto, ahora lo bordaba. Lanzó el primer saque de esquina, Pedro y Villa se esforzaron por disparar, Messi entraba desde atrás y parecía cuestión de tiempo que el gol llegase. Nació en las botas de Xavi, tiralíneas; Vidic, en la inopia y Pedro, ojo avizor. El canario recibió un balón de oro y Van der Sar ni lo vio.

Con el gol y un dominio del 65%, el Barça disminuyó la presión y la intensidad, cayó en el rondo y el Manchester, carácter y estímulo de campeón, con la inestimable colaboración del árbitro, empató. De un saque de banda mal defendido, de una pared del goleador con Giggs, en fuera de juego, surgió el empate de Rooney. La autocomplacencia azulgrana pasó factura y el fútbol de posesión, ahora rápido e incisivo, afloró de nuevo y Van der Sar tragó saliva. Xavi, Iniesta y Messi, despiertos otra vez, rondaron su portería. Y Kassai señaló el descanso.

Sin cambios en la reanudación. Park parecía ocho surcoreanos; Rooney, el estibador imperial, atendía en la banda las órdenes de Ferguson, con una rosa de notables dimensiones en el ojal. Es su seña de identidad en las finales.

Partidos como éste, finales tan extraordinarias, suelen encontrar el desenlace en algún detalle al apoderarse el equilibrio del escenario. Es entonces cuando entran en acción los jugadores especiales –el gol de Rooney–, y Messi no tiene parangón, o casi, en este capítulo. Bastó que Evra dudara y que a Vidic le fallara la intuición para que Leo metiera la pelota en la portería de Van der Sar. Parecía fácil, por todo el centro, pero había que verlo y él lo vio.

El 2-1 sembró el graderío de banderas azulgranas, y de gozo, que no disimuló Su Alteza el Príncipe, mientras en el campo la lealtad al reglamento perdía consistencia. Pudo ver la primera tarjeta el ecuatoriano Valencia; pero Kassai se la mostró a Alves, que de tantas otras se ha librado. Luego le tocó a Carrick, tremendamente bruto en la entrada a Iniesta, y de inmediato el Barcelona recuperó el dominio.

Piqué jugaba en el círculo central, Mascherano le guardaba las espaldas y sus compañeros se metían en el área del United. Perdonó Alves, por enredarse en filigranas, Van der Sar se lució frente a Xavi e Iniesta y cuando parecía que Valdés podría sufrir otro susto por no rematar la faena sus delanteros, surgió Villa, en la frontal, y con la derecha colocó la pelota en la escuadra. Minuto 69, continuaba el partido; pero la final estaba prácticamente agotada.

Reaccionó el Manchester con más velocidad, con más intención, con Nani en lugar de Fabio; pero el Barça no se descomponía. Se replegó para frenar la embestida y se estiró cuando fue preciso para marchitar la rosa de Sir Alex. Iniesta, Xavi, Messi, Villa y Pedro, sostenidos por Busquets, pilar que es como el Faro de Alejandría, en el centro, y por Alves, Abidal, Piqué, Mascherano y Valdés atrás, tocaban y tocaban sin que sus adversarios lo pudieran remediar. La cuarta Copa de Europa no era un sueño y el grueso de la Selección se encaminaba hacia otro éxito antes de julio. El triunfo de Guardiola, de su estilo y de su equipo, incuestionable.


Guardiola superó a Mourinho
El técnico del Barça, con 40 años, es el entrenador más joven de la historia en ganar dos Ligas de Campeones. «Mou» lo logró con 47. Guardiola ha conquistado 10 títulos de 13 posibles como técnico barcelonista.

Ficha técnica:
3 - Barcelona: Valdés; Alves (Puyol, m.88), Piqué, Mascherano, Abidal, Sergio, Xavi, Iniesta; Pedro (Afellay, m.90+2), Messi y Villa (Keita, m.86)
1 - Manchester United: Van der Sar; Fabio (Nani, m.69), Ferdinand, Vidic, Evra; Valencia, Carrick (Scholes, m.76), Giggs, Park; Rooney y Javier 'Chicharito' Hernández.
Goles: 1-0, m.27: Pedro. 1-1, m. 34: Rooney. 2-1, m.54: Messi. 3-1, m.69: Villa.
Árbitro: Víktor Kassai (HUN). Mostró cartulina amarilla a Alves (m.60), Carrick (m.61), Valencia (m.79) y a Valdés (m.86).
Incidencias: Asistieron al encuentro 87.695 espectadores en la final de la Liga de Campeones disputada en el nuevo estadio de Wembley. En el palco de honor estaban presentes, entre otros el Príncipe de Asturias, el viceprimer ministro británico Nick Clegg y el presidente de la Generalitat Artur Mas. También estaban en un lugar destacado el ex entrenador barcelonista Johan Cruyff, así como Franz Beckenbauer, y Fabio Capello, seleccionador de Inglaterra.