FC Barcelona

El Sevilla impide el doblete del Atleti y se lleva la Copa del Rey

El gol tempranero de Capel resultó clave para que los de Álvarez lograsen un merecido triunfo y conquistasen su quinta Copa. Los de Quique, víctimas de la ansiedad 

El capitán del Sevilla Palop (d) recibe el trofeo de manos del Príncipe Felipe, tras imponerse en la final de la Copa del Rey al Atlético de Madrid en partido disputado esta noche en el Camp Nou, en Barcelona
El capitán del Sevilla Palop (d) recibe el trofeo de manos del Príncipe Felipe, tras imponerse en la final de la Copa del Rey al Atlético de Madrid en partido disputado esta noche en el Camp Nou, en Barcelona

No hubo tregua. Es el partido del año, por todo lo que lo rodea, y cuando Quique y Antonio Álvarez trataban de colocar a sus peones llegó el zapatazo de Capel para poner al Sevilla en ventaja. Cinco minutos para que la historia de la final tomara otro rumbo, para que el Atlético no tuviera otro remedio que tomar la iniciativa y para que los sevillistas cerraran huecos, dieran la pelota al rival y desde una agobiante presión en el centro del campo impidiesen que los rojiblancos encontrasen a Agüero y Forlán, los que en teoría tienen que dar al Atlético ese plus de calidad, de peligrosidad y de remate que desequilibran los partidos y matan al contrario.

 

Partido nuevo, con la pelota en rojiblanco y el Sevilla cerrando huecos y buscando en las bandas a Capel y Navas para hurgar en esa herida que el Atlético no ha sabido curar durante la temporada. Y es que a las indecisiones defensivas, que Quique ha tratado de corregir, se unen las carencias para elaborar el juego a pesar de la presencia de Tiago. Quiso ser el portugués el eje del fútbol rojiblanco, el constructor y el encargado de poner la pausa y la inteligencia. Sin embargo, Zokora, un auténtico corredor de fondo, se encargó de taponar los huecos, de encimar al rival y de impedir que la pelota llegara con claridad a los delanteros. En eso el Atlético fue un reflejo exacto de lo que le ha ocurrido durante todo el año.

 

Y sin saber qué hacer con la pelota no se consigue que el contrario se descomponga, que deje huecos y que facilite las acciones de jugadores como Agüero y Forlán, que lo intentaron muchas veces, pero que no pudieron tener superioridad ante Squillaci y Escudé, perfectos en la anticipación.

 

El Atlético fue incapaz de tener claridad. Falló ocasiones en el primer tiempo –una de Agüero que sacó Squillaci y otra de Forlán a la que respondió Palop con una buena mano– y fue víctima de la ansiedad y de la precipitación ante un rival como el Sevilla, que se maneja perfectamente en esas situaciones.

 

Hubo más intensidad que buen fútbol y pareció que el Atlético salió más decidido tras el descanso. Volvió a cometer los mismos errores y el centro del campo del Sevilla controlaba la situación. Además, Capel era un estilete que se dejaba la vida en cada acción. Kanouté buscaba para sus compañeros la segunda jugada y las apariciones de Navas eran escasas. Pero eso le bastaba para ser el dueño del partido, aunque la impresión, como el Atlético era el que tenía la pelota, fuera distinta.

 

Para darle al equipo otra dimensión entraron Raúl García y Jurado, éste con la intención de buscar los pases en profundidad para que Agüero y Forlán tuvieran una décima de segundo para disparar. Tampoco andaban muy finos los sevillistas y Negredo se topó con De Gea, que evitó el segundo tanto cuando faltaba media hora y el Atlético no acertaba con Palop, seguro bajo palos y en los despejes de puño.

 

El quiero y no puedo rojiblanco –el esfuerzo colectivo no tiene dudas– se fue estrellando en la defensa sevillista, en las prisas y en la falta de claridad en ataque. Ujfalusi era el más clarividente, entraba por banda, pero no terminaba las jugadas. Los remates de Forlán sirvieron para que Palop se volviera a lucir. Porque el Sevilla no tenía problemas, no inquietaba en exceso a De Gea y, además, supo manejar el partido a su antojo, después del incidente en la banda tras una entrada de Perea a Capel en la que el colombiano sacó el balón y con su fuerza arrastró al sevillista.

 

Con el Atlético volcado, más por la inercia que por el juego, llegó la puntilla tras un error de Antonio López que dio un pase horizontal del que se aprovechó Navas para batir a De Gea y encumbrar al Sevilla, justo campeón de Copa, porque con el tempranero gol de Capel supo manejar el partido a su antojo ante un Atlético que fue un calco del que hemos visto todos los domingos.

 

Ficha técnica

0 - Atlético de Madrid: De Gea; Ujfalusi, Perea, Domínguez, Antonio López; Reyes, Assunçao (Raúl García, m.61), Tiago Mendes, Simao Sabrosa (Jurado, m.61); Agüero y Forlán.

2 - Sevilla: Palop; Konko, Squilaci, Escudé, Luna; Navas, Renato (Lolo, m.90+3), Zokora, Capel (Peroti, m.88); Negredo (Romaric, m.68) y Kanouté.

Goles: 0-1, m.5: Capel. 0-2, m.92: Navas.

Árbitro: Mejuto González (Comité Asturiano). Mostró cartulina amarilla a Renato (m.6), Luna (m.35), Squilaci (m.62), Ujfalusi (m.70), Kanouté (m.84) y a Palop (m.86)

Incidencias: Asistieron al encuentro unos 93.000 espectadores en la final de la Copa del Rey disputada en el Camp Nou. El Príncipe Don Felipe presidió el palco de honor, en lugar del Rey Don Juan Carlos, quien prosigue su recuperación tras la intervención quirúrgica a la que fue sometido hace unos días. Mayoritaria presencia de seguidores del Atlético de Madrid, unos 50.000, en las gradas del estadio. 35.000 aficionados del Sevilla acompañaron a su equipo. EFE.