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«LA RAZÓN DE... LUIS DE GUINDOS»

«Nunca he considerado la más mínima posibilidad de un rescate de España»

El ministro no tenía dudas de que el BCE haría todo lo necesario por el euro. Afirma que, fuera de la moneda única, el país retrocedería varias décadas
 

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Madrid.

Tiempo de lectura 5 min.

26 de julio de 2012. 19:53h

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Madrid. 26/7/2012

A comienzos de la década de los ochenta, Gran Bretaña atravesaba uno de los momentos económicos más delicados de su historia reciente tras la II Guerra Mundial. Gobernaba entonces la conservadora Margaret Thatcher. Y lo hacía con puño de hierro. En ningún momento titubeó al aplicar el radical programa de reformas que creía necesario para su país. «El enfermo necesita la medicina, por amarga que ésta sea. Te odiarán hoy, pero te lo agradecerán durante generaciones». La frase, textual, se la atribuye la película «La Dama de Hierro» a Thatcher. Puede o no ser tal cual en su literalidad, pero refleja fielmente lo que sucedió. Pese a que ahora no esté en su mejor momento después de que su PIB haya retrocedido un 0,7% en el segundo trimestre, Gran Bretaña experimentó tras la dura reconversión de la primera ministra conservadora décadas de vigoroso crecimiento.

Bases del futuro
Ahora es España la que, como reconoció el propio ministro de Economía, Luis de Guindos, en «LA RAZÓN DE...», no pasa por su mejor momento. Y por eso es al Gobierno del que forma parte al que le ha tocado aplicar la amarga medicina, como lo hiciera Thatcher en su momento y como también lo hizo después la locomotora europea, Alemania. «España está haciendo lo mismo que hizo Alemania hace diez o doce años para crecer», aseguró el ministro, que se mostró convencido de que las reformas, al igual que los crecimientos por encima del 4 por ciento de los años de bonanza económica sentaron las bases de la recesión que atraviesa en este momento el mundo, están sentando las bases de la recuperación. Aunque, admitió, sea difícil verlo en un entorno sombrío como el actual, en el que la economía no crece y millones de españoles no tienen trabajo.

Precisamente porque en momentos como éste es fácil dejarse llevar por el desánimo y el pesimismo, el ministro quiso transmitir un mensaje de «confianza y esperanza». Porque el Ejecutivo, dijo con seguridad, sabe lo que tiene que hacer. Y porque cuando este país se pone, «sabe hacer las cosas bien», manifestó rememorando los éxitos recientes de la selección de fútbol. «Debemos corregir los importantes desequilibrios que se generaron como consecuencia del estallido de la burbuja inmobiliaria. Y eso es lo que estamos haciendo», dijo De Guindos, que, parafraseando la sentencia atribuida a Thatcher, aseguró que el Gobierno está administrando la amarga medicina que necesita el enfermo español tomando medidas que no gustan ni en la propia Moncloa, pero que considera necesarias para fomentar el crecimiento económico.

Entre los desequilibrios a corregir, el ministro destacó los dos probablemente más urgentes: el déficit y el saneamiento de la banca. Para atajar el primero, el Ejecutivo aprobó recientemente un nuevo paquete de ajustes de 65.000 millones de euros para los próximos años que incluye recortes y alguna de esas medidas contrarias al ideario del partido que gobierna a las que aludía De Guindos, como la subida del IVA. Para sanear el sistema financiero, Bruselas ha concedido ya una línea de crédito de hasta 100.000 millones de euros destinada a recapitalizar a las entidades que España confía que puedan ser inyectados de forma directa en los bancos sin necesidad de que el Estado se haga responsable último de tal ayuda, lo que supondría una sobrecarga para sus cuentas.

Todo lo que está haciendo y haga el Gobierno de aquí en adelante estará ligado, dijo De Guindos, a Europa. Porque, según aseguró, el futuro de España «debe estar agarrado al futuro del euro», al que España no está dispuesta a renunciar. Si no hubiese euro, afirmó, el continente correría el riesgo de verse arrastrado por derivas populistas que podrían hacer retroceder décadas a los países.

Europa
De ahí la importancia de no dejar morir un proyecto en el que, según el parecer del ministro de Economía, caben todos porque, además, se necesitan. «Todos estamos en el mismo barco. Y los países del norte saben que necesitan a los del sur», afirmó a modo de advertencia para aquellos estados que como Holanda, Finlandia, Austria o la propia Alemania ponen en ocasiones importantes reparos para solidarizarse  con los estados que están atravesando más dificultades. Cuando los germanos acometieron hace una década sus reformas, recibieron el apoyo de Europa, aunque eso supusiera ciertos perjuicios a título individual para algunos países, recordó  De Guindos para apelar a la solidaridad de los socios de la UE para momentos como éste. Porque de eso, reflexionó, de ceder en función de las circunstancias  trata un proyecto común y compartido como la eurozona.

Reformas
Para que el proyecto europeo siga adelante y tenga éxito, el ministro reconoció, no obstante, que también hay que corregir cosas porque, admitió, la crisis que azota al mundo desde 2007, y de forma singular a la eurozona, está demostrando que la moneda única, aunque nadie quiere renunciar a ella, debe ser replanteada en algunos aspectos. «Hay cuestiones que están demostrando el mal funcionamiento de la eurozona», dijo antes de aludir a uno de ellos, la «fragmentación» del mercado de capitales, con países como Austria o Alemania que están financiándose casi a coste cero, y otros que como España o Italia tienen que ofrecer intereses mucho más elevados para lograr liquidez en el mercado. De Guindos concluyó  a la vista de cosas como ésta que «no hemos hecho correctamente la construcción del euro y necesitamos muchas reformas. En este sentido, las resoluciones adoptadas en el último Consejo Europeo son muy importantes», en especial lo que se refiere a la unión bancaria y a la creación de un supervisor único para el sector, papel que adoptaría el BCE.

BCE
Mucho se ha criticado en los últimos días la pasividad de la institución que preside Mario Draghi ante los ataques a la deuda española. Numerosos expertos consideran que el Banco Central Europeo (BCE) debería haber comprado bonos en el mercado secundario para aliviar la presión sobre España, a lo que el eurobanco se ha negado. No obstante, Draghi aseguró ayer que hará «todo lo que sea necesario» para salvar el euro, sin tabúes, y advirtió de que la prima de riesgo  empieza  a ser motivo de preocupación para la institución porque incide en la política monetaria de la eurozona, cuya vigilancia es cometido del BCE. De Guindos no quiso polemizar sobre lo que debería o no haber hecho el eurobanco y aseguró que no tenía dudas de que el Banco Central Europeo haría «todo lo imprescindible para que el proyecto del euro siga adelante».

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