Warwick: vieja voz nuevos oídos

Festival de Perelada Dionne Warwick y conjunto instrumental. Castillo de Perelada, Gerona. 11-VIII- 2012. 

La cantante ha conquistado nuevas generaciones, y el relevo se hizo patente en el escenario con su propio hijo

«¿Irás a Perelada a ver a Jonas Kaufmann?» «No, voy para Dionne Warwick». «¿Y quién es ésa?» Este dialogo tuvo lugar con alguien veinte años más joven que yo. Los de mi edad sabemos perfectamente quién es Dionne, porque hemos crecido y envejecido con sus canciones. Curiosamente también lo conocen los que ahora tienen veinte años, como conocen y disfrutan con Beach Boys, Beatles o Stones más que con las bandas actuales. Este revival queda bien reflejado en la prensa. Nunca se ha escrito tanto de artistas tan maduros. Warwick tuvo su gran época en sus inicios. Corrían los años sesenta y allí estaba cantando «Walk on by», «Mensaje a Michael», «La mirada del amor» o «Esta chica enamorada», justo las piezas con las que empezó su concierto. La primera de ellas haría honor a su título –«Siempre hay algo que me recuerda a tí»– pues durante cincuentas años siempre logró sacar adelante un éxito: «Alfie», «Aquarela do Brasil», «¿Conoces el camino a San José?»... Algunas de ellas alcanzarían tal popularidad en EE UU que en seguida fueron versionadas por otros artistas y así Sandie Shaw con la citada «There Is Always Something That Remind Me You» o Cilla Black y Petula Clark con «Tú no tienes corazón». Todas desfilaron por Perelada, no aquellas dos con las que intentó conquistar Italia –«Dedicato all'amore» y «La voce del silenzio»– concursando en los festivales de San Remo sin más éxito que la enorme ovación que recibió de un público puesto en pie tras sus agudos. De éstos queda hoy poco, pero aún se vislumbran los colores graves que daban el perfecto contraste. Empezó con tal inseguridad, agarrándose la garganta con una mano, que pudo pensarse en una suspensión, pero poco a poco fue recuperándose hasta entonar el tema principal de su último CD editado, «Only Trust Your Heart». Salió a escena su hijo mayor para compartir a dúo «Rezo una pequeña oración», la canción que ella llevó a los números uno como, años más tarde, volvería a hacer Aretha Franklyn. El hijo, con buena voz por arriba, es digno heredero de la saga encabezada por Dionne y su sobrina Whitney Houston. Ambos, después de un peculiar «Bésame mucho», concluyeron con «That's What Friends Are For» para satisfacción de un público de todas las edades que llenó el recinto y llegó a corear «Heartbreaker» y «What The World Needs Now». Todo un reflejo de cincuenta años de música. Ellas –Warwick, Streisand, Bassey, Baez o Mina–, y no sólo las bandas, siguen ahí para recordárnosla.