Sevilla

Al Rey rogando… por Alfonso Merlos

La Razón
La RazónLa Razón

Se lo debí advertir en la provechosa conversación que mantuvimos hace cuatro días, cuando me subrayaba orgulloso al teléfono que en su Marinaleda del alma no había Policía porque en el paraíso comunista no hay sitio para el delito. ¡Y ahora comanda el asalto de supermercados! No es necesario que lidere la perpetración de hurtos famélicos para arrancarle parte de su riqueza a las grandes superficies y los terratenientes con la noble intención de entregarle al pueblo llano huevos, leche y garbanzos. Basta, Sr. Sánchez Gordillo, con que se descuente una parte de su rolliza nómina de diputado para dar de comer a los hambrientos. Basta con que persuada a sus camaradas de UGT y CC OO para que una parte de sus bien regadas arcas sirvan para dar de beber a los sedientos. Basta con que convenza a sus socios de Gobierno, los magnánimos socialistas, para que en lugar de enviar una morterada de miles y miles de euros a Guatemala o Panamá al objeto de financiar los más estrambóticos proyectos pongan una parte de esos caudales al servicio de los menesterosos de Almería o Sevilla, que están pasando las de Caín. Basta con que convierta a los verdaderos ayatolás de la cosa sindical, Toxo y Méndez, para que dejen de denunciar el presunto suicidio de Rajoy y renuncien a parte de sus privilegios para ayudar a una España que no es pasto de lo ocurrido en seis meses sino de las fechorías encadenadas a lo largo de seis años. Porque no es de recibo que los gerifaltes del proletariado se encomienden al jefe del Estado para la solución de los problemas y lo hagan anunciando más pancarta y un referéndum de aires bolivarianos que sin duda entusiasma al Chávez de Marinaleda y su romántica tropa de salteadores.