Zapatero admite que ha sido el que «menos» ha hecho por el crédito

El presidente culpa también a Aznar de la subida en la factura de la luz

Rajoy acusó a Zapatero de que los trabajadores pierdan derechos y dinero y éste se limitó a contestar que la revisión de las tarifas será «razonable»
Rajoy acusó a Zapatero de que los trabajadores pierdan derechos y dinero y éste se limitó a contestar que la revisión de las tarifas será «razonable»

MADRID- Entre la reforma laboral y los pronósticos sobre el España-Suiza, la mañana del Congreso podría haber pasado sin pena ni gloria de no ser porque Mariano Rajoy lanzó directo el balón a la portería del contrario cuando preguntó a Zapatero por el nuevo varapalo que se avecina para los ya de por sí mermados bolsillos de los ciudadanos. Prepárense porque a los recortes, las bajadas salariales y la subida del IVA se suma ya un incremento notable de la factura eléctrica, que desde 2004 ha subido un 50 por ciento. El líder de la oposición vino a decir que Zapatero es culpable de que los trabajadores pierdan derechos y dinero. Y éste se limitó a contestar que la revisión de las tarifas será «razonable» y se hará con la «máxima prudencia» para que no tenga una fuerte repercusión en los consumidores ni produzca una «situación insostenible» en las compañías por culpa de un modelo energético que permite el déficit tarifario y del que el presidente culpó directamente al PP. La carcajada de los populares traspasó los muros del hemiciclo cuando Zapatero responsabilizó a su antecesor de la que se nos avecina. Antes de Mariano Rajoy, la diputada de UPyD, Rosa Díez, había cargado duro contra el presidente cuando le preguntó qué tenía pensado hacer para recuperar el crédito de España. Hay pocas personas que saquen de sus casillas a Zapatero, pero Díez es una de ellas, así que el presidente subió el tono y proclamó que España es «un país solvente, sólido, fuerte y con crédito internacional» y pidió a la diputada que «dada su condición de española», hablase bien de España dentro y fuera de ella. Díez acabó pidiendo a Zapatero que se fuera y convocara elecciones, lo que enervó aún más al jefe de Gobierno, que se aturulló con la sintaxis y se le entendió que él había sido el que «menos» había hecho por el crédito de España cuando lo que decía era, desde la modestia, que éste era fruto de la tarea de 30 años, y que admitía que en ese tiempo el que menos había aportado era su Gabinete. «Fíjese, estoy dispuesto a admitirlo, pero como español me siento orgulloso de lo que hemos hecho en estos años», concluyó airado.

Del despotismo al marxismo«Despotismo». Una palabra sirvió a la popular Soraya Sáenz de Santamaría para definir el estilo del Gobierno y de paso incendiar el hemiciclo. Decía en su habitual pregunta a De la Vega que Zapatero gobierna «a costa de los españoles pero sin los españoles» cuando la vicepresidenta saltó como un resorte del escaño para proclamar que el PP va diciendo «cosas que causan sonrojo». A este paso, espetó, «van a acabar abrazando el marxismo-leninismo». Se refería a quienesdesde el PP se han erigido en el partido de los trabajadores.