Mas dicta el camino a sus consellers: «Con menos hay que hacer más y mejor»

El nuevo ejecutivo toma posesión. El presidente catalán se congratula por haber hecho un Govern que «traspasa las fronteras de los partidos»

El presidente de la Generalitat, Artur Mas, y los nuevos consellers, ayer durante la primera reunión del ejecutivo catalán
El presidente de la Generalitat, Artur Mas, y los nuevos consellers, ayer durante la primera reunión del ejecutivo catalán

BARCELONA- Tras varios días de idas y venidas, rumores y elocubraciones, el nuevo ejecutivo de la Generalitat tomó por fin posesión de sus cargos. Así, el presidente de la Generalitat, Artur Mas, ungió a sus once consellers avisándoles de las penurias que vivirán. «Con menos hay que hacer más y mejor», afirmó el presidente de la Generalitat, convencido de que «la navegación será difícil». «Espero que no os maréeis», avisó Mas a los nuevos conselleres recuperando sus habituales similes náuticos.
El presidente de la Generalitat es consciente de que se acercan tiempos díficiles y, por este motivo, instó a su ejecutivo a «mostrar eficiencia y austeridad». Al margen de las advertencias, en el discurso de Mas también hubo espacio para los elogios. «Este gobierno traspasa las fronteras de partidos», señaló el president catalán, exhibiendo un ejecutivo con «amplitud de miras».
Como es habitual, los once elegidos fueron llamados uno por uno para jurar su cargo en el saló de Sant Jordi de la Generalitat. A la pregunta del president: ¿»Prometéis cumplir fielmente, de acuerdo con la ley, las obligaciones del cargo que asumís al servicio de Cataluña y con lealtad al presidenta de la Generalitat?», los consellers respondieron con un «Sí, lo prometo». Todos salvo la vicepresidenta catalana, Joana Ortega, y la titular de Justicia, Pilar Fernández Bozal, buscaron protección divina al prometer cumplir con sus obligaciones «con la ayuda de Dios». Más original fue el conseller de Sanidad, Boi Ruiz, que juró por su «honor».
Una vez jurado el cargo llegó la hora de las fotos de familia, los brindis, la recepción en el Pati dels Tarongers y poco más. La urgencia apremia y menos de una hora después de haber tomado posesión de sus cargos, los consellers se sentaron en la primera reunión del ejecutivo de Mas.
Entre los puntos del día, el nombramiento del segundo nivel de la Generalitat. Es decir, los secretarios generales, que en su mayoría son miembros de CiU o han participado de anteriores ejecutivos de la federación. Todo, antes de hacer efectivo el traspaso de poderes entre los consellers del tripartit y los recién llegados. El primer trasapaso fue el de Vicepresidencia, donde Josep Lluís Carod Rovira recibió a su sucesora, Joana Ortega, con un ramo de flores y un ejemplar del libro «El Nadal que no vem tornar a casa», recopilatorio de la obra de varios autores en el exilio en 1939.

El traspaso tranquilo
La buena sintonía fue la tónica en todos los trapasos. Si el ex conseller de Política Territorial Joaquim Nadal calificó a su sucesor, Lluís Recoder, como «el mejor posible», el nuevo titular de Economía, Andreu Mas-Colell, no escatimó elogios al «profesor Castells». Más allá del flirteo sociovergente, hubo buen rollo hasta en Interior, donde Joan Saura entregó una cartera «menos pesada de lo que parece» a Felip Puig. Pero si algun traspaso protagonizó la jornada fue el de Cultura, donde se repitió la misma imagen de hace cuatro años. Si entonces Ferran Mascarell entregó un lápiz de memoria a Joan Manel Tresserras, el republicano devolvió ayer el mismo dispositivo a su antecesor y, a la vez, sucesor.