Múnich corona al nuevo rey

El 24 de abril, la final de hoy la iban a jugar el Barcelona y el Madrid. Dos días después, cuando los penaltis de Messi y Cristiano se fueron al limbo, eran el Bayern y el Chelsea los invitados a la mayor fiesta del fútbol europeo. Múnich, pues, corona al nuevo rey de Europa, que sucede a los azulgrana en el trono, en un partido que no tiene dueño a priori. Los alemanes juegan en casa y esa puede ser una motivación extra ante un rival que no va a cambiar su estilo y que buscará su oportunidad, como hizo en el Camp Nou, para apuntillar a los de Heynckes.

Las apuestas están a favor del Bayern. Los alemanes son más ofensivos y se supone que irán a por el partido desde el primer minuto, aunque muchos de sus jugadores tienen en el recuerdo la experiencia del Bernabéu de hace dos años, en donde el Inter de Mourinho les cazó a la contra. Y ahora repiten en su papel de favoritos ante un Chelsea que quiere estrenarse. Es la segunda final de los ingleses, que han asumido su rol, que cuentan con bajas importantes, ya que es complicado suplir a Terry, Ivanovic, Meireles y Ramires. También el Bayern pierde a Badstuber, Alaba y Luiz Gustavo, que en el Bernabéu hicieron un gran partido.

El Bayern, que viene de hacer el ridículo en la final de la Copa alemana ante el Borussia, tendrá que mentalizarse de que es el partido de su vida. Y para ello el rendimiento de los Robben, Schweinsteiger, Ribéry y Gómez tiene que ser óptimo. Parece que Müller será titular, con Kroos completando el centro del campo. Tymoshchuk y Contento suplirán a Badstuber y Alaba en la defensa.

Más complicado lo tiene Di Matteo. El técnico suizo del Chelsea jugará con David Luiz y Cahill como centrales, aunque no están en plenitud de condiciones, ya que han estado lesionados hasta hace dos días. Bosingwa será el lateral derecho para que Essien haga el papel de Meireles, aunque sus características son más defensivas, y Kalou, el de Ramires. Con Drogba como único delantero, habrá que ver la posición de Mata, muy sacrificado ante el Barça y con poco lucimiento.

A Fernando Torres le toca esperar. Su entrenador no arriesga, le gusta más defender que atacar y va a depender de cómo vaya el partido para que el de Fuenlabrada tenga minutos en una final que, a priori, no enamora a los exquisitos. Se supone que habrá más músculo que juego, especialmente por parte inglesa, pero no deja de ser el partido que consagra al mejor equipo del continente. La «Champions» es título que anhelan los grandes, entre ellos el Barça y el Real Madrid, que seguirán el choque con nostalgia.