Camps acusa a la oposición de no revisar los expedientes que pide

La última sesión de control del periodo parlamentario fue, al igual que el resto, un diálogo de sordos.

El grupo parlamentario popular respaldó al presidente Camps
El grupo parlamentario popular respaldó al presidente Camps

Valencia- La sesión de control de ayer en Les Corts Valencianes sirvió para evidenciar lo mal que se llevan los líderes de los grupos parlamentarios... y poco más.A los gestos -el presidente contesta al portavoz socialista desde el escaño- se unieron ayer las descalificaciones. El presidente llamó a Luna «fiscal de pacotilla»; Morera dijo que Camps era un traidor a los intereses del pueblo valenciano. Éste, al sentirse insultado por Mónica Oltra, le replicó que no tenía vergüenza y así un largo etcétera aderezado por los improperios que se lanzan desde los escaños parlamentarios, desde los que no se respeta siquiera el tratamiento protocolario de usted. Elogios, solo para Blasco, por parte de Camps, claro.Datos hubo pocos, quizá el aportado por el presidente Camps de que los socialistas solo consultaban uno de cada cuatro expedientes que solicitaban, entre el griterío de las bancadas socialistas que le llamaban mentiroso.Luna le recordó que habían pedido los contratos de las adjudicaciones a la empresa Sedesa, perteneciente a la familia del vicepresidente, Juan Cotino, y le citó las realidades paralelas de un libro de psicología. Camps retrucó que estos libros los leía Luna para entenderse a sí mismo.También Enric Morera le dijo al presidente que estaba peor de lo que él creía y le pidió que bajara de la higuera, además de llamarle traidor por permitir «que los valencianos hayamos perdido las dos cajas de ahorro», a costa de que Rajoy salvara su cabeza políticamente.Repasando las fusiones, Morera evidenció carencias en Geografía, que fueron puesta de manifiesto por el presidente Camps que le dijo que nunca sería gobernante porque era un insolvente.Respecto a las dos cajas valencianas, Camps explicó que ahora era la primera y la tercera caja más importante de España y que tenía mucha más solvencia para seguir dando crédito a las pequeñas y medianas empresas y a las familias valencianas. «La fusión CAM-Bancaixa hubiera dejado 1.500 trabajadores en la calle.