Centros de Enseñanza

Obras son amores

La Razón
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Ya he hablado en esta columna muy favorablemente de la educación diferenciada. Ahora, al final de este curso académico, es el momento de aportar datos concretos que avalen mis opiniones. Sólo quienes conocen el sistema educativo francés saben de su dureza, pero también lo bien que prepara. Y sólo quienes tenemos hijas en la Union Chrétienne de Saint Chaumond sabemos de la dificultad que supone cursar dos bachilleratos a la vez, el español y el Bac, en esta institución en la que ni su directora (la extraordinaria Madame Ayrault), ni su profesorado se casan con nadie y en la que no engordan las notas de sus pupilas décima alguna, por lo que van en desventaja a la Selectividad frente a sus colegas españolas.

Extraordinario equipo
Porque un 16 en el sistema francés (puntúa sobre 20), no equivale ni por asomo al correspondiente 8 español. Pero es tal la dedicación que todo el colegio (desde las señoras del comedor hasta el extraordinario equipo docente) proporciona a nuestras hijas, tanto en lo académico, como en lo humano, que merece la pena esta dificultad añadida.
Y esto sucede así porque la embajada francesa no ha sabido defender ante las autoridades educativas españolas esta situación. Aun así, los resultados del colegio han sido los siguientes: alumnas presentadas al Bac 32; de la serie ES (18), 4 han conseguido Très bien; 8, Bien; y 6, Assez bien. De la L (6), 2 Très bien; 1, Bien; y 3, Assez bien. De la S (8), 3, Très bien; 3, Bien; 2, Assez bien. Presentadas al Brevet 56; 12, Très bien; 19, Bien; 13 Assez bien; 10, Admis y 2, suspensas. Destaca, pues, que en el Bac no ha habido ninguna alumna suspendida y en el Brevet dos. Una palabra: ¡impresionante! Un sentimiento: ¡gracias!