Una norma con muchos detractores

La Razón
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BARCELONA- Si algo sabe con certeza el ejecutivo de Artur Mas es que la tramitación de la ley ómnibus no será nada fácil. Desde su anuncio, los detractores han salido de debajo de las piedras. Al margen del resto de formaciones políticas, personal sanitario, agricultores, el sector cultural, y un larguísimo etcétera han mostrado su rechazo. No en vano, al margen de las 42 alegaciones que ayer presentó el Ayuntamiento de Barcelona, la ley cumula la nada despreciable cifra de 2.344 enmiendas. Esta ley, que modifica 80 normas autonómicas con la excusa de la reactivación económica y la simplificación administrativa, afecta a 631 artículos.