A-3 retrata al hombre de la Transición

Ginés García Millán encarnará al ex presidente en dos capítulos que tratarán su trayectoria política y sus vivencias personales.

A-3 retrata al hombre de la Transición
A-3 retrata al hombre de la Transición

Desde sus comienzos como hombre soñador y estudiante de Derecho hasta convertirse en presidente del Gobierno y artífice de la reinstauración de la democracia en una época apasionante de la Historia. Adolfo Suárez recorrió un camino largo y difícil para devolver las libertades a los españoles que Antena 3 convertirá en una de sus apuestas de ficción de la temporada que viene. Dirigida por Sergio Cabrera («La estrategia del caracol», «Severo Ochoa: la conquista del Nobel») y con guión de Carlos Asorey, la ficción recorrerá los escenarios de la juventud del político, entre Madrid, Ávila y Segovia, y el sendero de sus convicciones democráticas, forjadas durante sus años dentro de la estructura de poder franquista, en la que llegó a ser Gobernador Civil y Director General de Radiotelevisión Española.«Me he emocionado»«Sentí una verdadera emoción sólo con leer el guión», señalaba en conversación con este periódico Ginés García Millán, que se pondrá en la piel de Suárez. «Espero saber transmitir la emoción porque es un auténtico regalo interpretar a un hombre como éste», decía el actor, que afronta el papel «con todo el respeto y toda la admiración posibles, porque estamos hablando de uno de los personajes políticos más importantes y de cuya actuación todavía conservo un recuerdo muy vivo».Para García Millán, «el tiempo y la distancia han probado la integridad de Suárez». Su integridad, por ejemplo, a la hora de aunar fuerzas en favor de la democracia y de vencer los recelos que despertó en todo momento, en sus propias filas, y en las de otros partidos democráticos. Pero cumplió con su conciencia y «defendió la todavía débil democracia», asegura. García Millán recuerda los años cargados de dificultades económicas y sociales, y la permanente tensión política que Suárez tuvo que resistir hasta que en 1981 presentó su dimisión. Pero el retrato del político debe completarse con el de hombre de familia golpeado por la tragedia del fallecimiento de su esposa, Amparo, y su hija Marian, reveses que afrontó con entereza, una vez retirado del debate público.Este proyecto sigue la estela de otros que llevaron hechos reales a la ficción, como «Días sin Luz» sobre la muerte de la pequeña Mari Luz Cortés, o «23-F: Historia de una traición» y «20-N, los últimos días de Franco», que, según García Millán, son «oportunas, porque te ayudan a revisar los errores que cometemos como sociedad». La vida de Adolfo Suárez servirá, como apunta el actor, para «ver las ilusiones, lo conquistado, y lo que se ha perdido por el camino».

La Historia como un texto de teatro clásicoPara García Millán, los acontecimientos de la política en España entre los años 1976 y 1981 son comparables a un texto de teatro clásico. Eso sí, para el actor, todo un veterano de los escenarios, «al llevar la Transición a la ficción puede pasar como con los clásicos. Que el público espere ver los hechos como cada uno los recuerda y se lleve una decepción al verlos de otra forma». La altura de los oradores, las intrigas y las conspiraciones y traiciones de aquellos años fueron dignas de obras dramáticas, y dejaron espacio a la poesía. El propio Suárez hizo gala de ello cuando, en 1976, y precisamente en una intervención parlamentaria sobre la Ley de Asociaciones Políticas en las Cortes, citó unos versos del poeta exiliado desde la Guerra Civil Antonio Machado: «Está el hoy abierto al mañana / mañana al infinito / Hombres de España: / ni el pasado ha muerto / Ni está el mañana ni el ayer escritos».