Al menos 5 muertos y 67 heridos en una explosión en una discoteca en Colombia

Al menos cinco indígenas de la comunidad kankuama murieron y 67 resultaron heridos por la explosión de una granada en una discoteca del norte de Colombia donde esperaban la llegada del año nuevo, informaron hoy a Efe líderes de esa etnia.
El hecho ocurrió en el caserío de Atánquez, en el departamento de Cesar (norte), donde un hombre arrojó el artefacto cuando más de 150 indígenas kankuamos bailaban en la celebración de la llegada del año nuevo.
"Anoche después de las 11 estábamos en una caseta que se llama 'patio fresco', cerca de la estación de policía, cuando cayó una granada en medio de la pista de baile y murió una persona y después otras cuatro más", dijo Betoven Arlan Ariza, coordinador de territorios de esa etnia.
Los muertos son cuatro mujeres y un hombre, todos miembros del pueblo kankuamo.
"Además hay 20 heridos de consideración y el resto tienen pequeñas esquirlas y están fuera de peligro", detalló.
Ariza señaló que por el momento no se ha determinado quién fue el autor del ataque y rechazó las versiones preliminares del Ejército y la policía que señalan como posible responsable a un miembro de esa comunidad que habría entrado con una granada al sitio de la reunión.
"Parece que esa información es muy apresurada y nosotros creemos que se trata de otra cosa", añadió.
Atánquez tiene dos centros de asistencia, pero por tratarse de las fiestas de fin de año ningún médico se encontraba en el sitio en el momento de la explosión, por lo que los heridos tuvieron que ser trasladados a Valledupar, capital provincial de Cesar.
Uno de los médicos del hospital donde fueron llevados los heridos explicó que varios de ellos "llegaron con múltiples lesiones, con mutilaciones faciales y algunos con heridas en el abdomen".
Hay preocupación por el estado de salud de dos de los nativos heridos y varios de los afectados que han sufrido la amputación de sus extremidades por la gravedad de las lesiones.
El director de seguridad ciudadana de la policía, el general Orlando Paez, ofreció por su parte una recompensa de hasta 20 millones de pesos (unos 8.900 dólares) por cualquier información que permita la captura del sujeto que arrojó la granada.
Asimismo, sostuvo que un grupo de expertos fue enviado desde Bogotá para investigar los hechos.
Ariza recordó que en 2003 y en 2004 se adoptaron a instancias de la Organización de Estados Americanos (OEA) medidas cautelares y provisionales para su comunidad indígena, "a raíz de un proceso sistemático de exterminio"por parte de grupos paramilitares.
"Estas dos medidas son de la Comisión y de la Corte Interamericana de Derechos Humanos de la OEA", aclaró.
En su opinión, hechos como este evidencian la necesidad de que se mantengan ese tipo de medidas provisionales y cautelares, por lo que rechazó la intención del Gobierno colombiano de suprimirlas.
El gobernador indígena Jaime Arias anunció por su parte que acudirá a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para que no se levanten esas medidas de protección e indicó que no tienen las condiciones de seguridad necesarias para llevar a cabo las labores cotidianas.
Por la explosión de otra granada en la ciudad de Pereira (centro) también murió una niña de nueve años y ocho de sus familiares resultaron heridos.
Colombia, con 44,6 millones de habitantes, acoge a una población indígena de 1,6 millones, constituida por 102 etnias, de las que 18 están en peligro de extinción, según la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC).
De acuerdo con esas cifras, entre 2002 y 2008 más de 1.226 aborígenes han sido asesinados, 300 han desaparecido y 1.660 han sido encarcelados.