«En Diario de la noche no se habla mucho de deporte»

–Hace el «Diario de la noche» en Telemadrid, ¿y de día tiene tiempo para hacer deporte?–Lo intento, pero muy poco.–¿Qué deporte práctica?–Suelo montar en bicicleta estática, no tengo tiempo para más.–Se le deben dar bien los deportes de equipo porque ha hecho pareja con tres personajes nada sencillos: Yanke, Sánchez Dragó y Tertsch.–Sí, me gusta jugar en equipo, de hecho cuando era pequeña jugaba al baloncesto. El equipo tiende a dar más de sí que una persona sola. Y en la tele, más.–Con Dragó ni se hablaba de deportes, ¿a usted eso qué le parecía?–Me parecía bien, es una opción. «Diario de la noche» es un informativo de autor, tampoco se hablaba mucho de deporte con German Yanke o ahora con Herman Tertsch.–Más de uno se pregunta que por qué no se deja ya de parejas y se lanza al ruedo en solitario.–Yo estoy muy contenta con las parejas que he tenido, ¿por qué tengo que estar sola?–Claro que en solitario ya hace el programa de crisis. ¿Es su mejor gol?–Gabinete de crisis es mi mejor partido del momento, me está costando mucho. Cuento con Sergio y con Valentín, que lo están dando todo, probablemente más que yo, y estoy muy contenta con cómo va el programa, pero todavía queda mucho por hacer, es el principio del partido.–¿Algunas noticias hacen sudar más que un entrenamiento de fútbol?–No lo sé. A mí más que sudar me divierte mucho cualquier notición, me sube la adrenalina y lo disfruto mucho.–¿Le gusta el fútbol?–Me encanta.–¿Y es de algún equipo?–Del Madrid.–¿Y sigue otros deportes?–El tenis, el baloncesto a veces... Últimamente, más el tenis, la verdad.–Pues no la hemos visto en las gradas del Masters de Tenis…–Sí, he estado en algunos partidos, pero soy discreta, no de las que se van luciendo por ahí…aunque no me parece nada mal que se haga.–A Esperanza Aguirre le gusta mucho el tenis y tampoco la hemos visto en las gradas, ¿a qué cree que se debe?–Pues no lo sé. Creo que ha sido abuela y eso hay que buscar tiempo para disfrutarlo. Habría que preguntárselo a ella.–¿Podría encontrar algún paralelismo entre un deportista y un periodista?–El luchar por llegar a la meta, el esfuerzo, las horas y horas de trabajo, la deducción, la vocación.–Aunque a Dragó no le guste el deporte, ¿a qué pondría usted a jugar a Dragó, a Tersch y a Yanke? –Uff, eso es muy difícil… A Yanke, al dominó… A Herman… A él sí le gusta el fútbol… Y a Dragó, cualquiera solitario porque él dice que lo es y es verdad. Quizá al golf, pero tampoco le conozco suficiente como para decirlo. –¿Cuál de los tres es mejor pareja en el terreno de juego?–Nooo, eso es muy complicado, cada uno en una cosa. He estado muy a gusto con los tres. Con alguno más que otro dependiendo de la situación y del momento pero… ahora, por ejemplo, con Hermann Tertsch estoy encantada, y creo que él también, lo cual es importante.–¿Los periodistas deben llevar puesta la camiseta del lugar en el que trabajan o es mejor que destilen independencia?–Creo que hay que conjugar las dos cosas. Tienes que ser independiente, pero no puedes olvidar dónde trabajas.–Hablando de prendas de vestir, ¿cree que los futbolistas guardan las facturas de sus trajes o pagan en efectivo como Camps?–No creo que las guarden… No sé siquiera si irán ellos a comprarlos.–¿A quién le deberían haber sacado tarjeta roja por la crisis?–A muchos, a casi todos o a todos…Yo creo que las autoridades políticas y económicas no lo están haciendo bien, ni están dando con las respuestas necesarias. Pero también es verdad que todos hemos vivido por encima de nuestras posibilidades y ahora lo estamos pagando.

En primera persona«Nací en Ávila en el 72. Estoy soltera, me siento orgullosa de mi familia y mis amigos y no me arrepiento de nada porque he hecho muchas cosas mal, pero también me han enseñado mucho. Perdono pero me cuesta olvidar… Me hacen reír los comentarios inteligentes e irónicos y llorar, acordarme de las personas que quiero y ya no están en mi vida. A una isla desierta me llevaría a un amigo, me gusta beber cola «light», y las comidas que me prepara mi madre, no tengo más manía que la del orden y duermo tan profundamente y bien que no recuerdo lo que sueño. De mayor quiero ser lo que ya soy y si volviera a nacer sería lo mismo».