París

Intimidad en el triángulo de oro de París

Intimidad en el triángulo de oro de París
Intimidad en el triángulo de oro de Paríslarazon

Resulta imposible pensar en París sin evocar imágenes de lujo, de glamour... Ha sido tradicionalmente la capital de la moda, de lo último, de lo más chic. Y sólo hay que pasear por los Campos Elyseos y sus alrededores para comprenderlo. Allí, entre los escaparates más exclusivos, en el llamado triángulo de oro, está el hotel de La Trémoille. Traspasar su puerta significa sentir un soplo de tranquilidad y respirar un ambiente íntimo, discreto, mientras su decoración -nos recibe su magnífica escalera Art Decó- no es sino una prolongación de ese lujo parisino que creímos haber dejado en la calle. El personal pasa desapercibido tras saludar al huésped cálidamente. Su discreción, no obstante, no es óbice para no convertirse, ante cualquier cuestión que se les demande, en el mejor cicerone para el visitante en París. Antes de subir a la habitación, un momento en el bar supone todo un disfrute. La decoración contemporánea, sus luces indirectas, la moqueta y las telas señoriales consiguen el ambiente más cómodo y acogedor sin abandonar ese toque glamouroso que caracteriza al establecimiento. Las notas de jazz suenan en el piano; si le apetece un poco de lectura, busque un libro en el pequeño rincón-biblioteca. Al otro lado del bar, el restaurante Louis2 le espera para el almuerzo o la cena; por la mañana, desplegará un estupendo bufé de desayuno. Cada una de las 93 habitaciones de La Trémoille tiene su propia personalidad; en todas ellas se funden los estilos clásico y contemporáneo y colores y materiales logran un ambiente refinado e íntimo. Para conservar al máximo esa intimidad, todas las estancias disponen de «hatch», un sistema de torno que permite a la camarera dejar el desayuno o la ropa limpia sin entrar en la habitación. Puede elegir entre habitación estándar, superior o de lujo u optar por una junior suite o una suite. Algunas dividen los ambientes en diferentes alturas y resultan de lo más coquetas. Para que su fin de semana resulte un lujo y aproveche al máximo su estancia en París, pruebe a viajar durante la noche en el tren-hotel Elipsos. Un estupendo restaurante y cuarto de baño en el camarote ofrecen la comodidad de un hotel y, cuando despierte, estará en París.