La reforma del aborto pasa factura al Gobierno

La reforma del aborto   pasa factura al Gobierno
La reforma del aborto pasa factura al Gobierno

En las jornadas previas a las elecciones del pasado domingo había malestar en la calle Ferraz, donde determinadas voces del propio PSOE habían contribuido a que el debate de la ley del aborto entrase de lleno en la campaña electoral con sus declaraciones en contra de que las menores puedan abortar sin consentimiento de los padres. El enfado no venía determinado por la posición, sino por hacerla pública de manera continuada en plena campaña. Los resultados han demostrado que los temores eran fundados. La reforma de la ley ha quebrado la unidad entre cargos socialistas y ha pasado factura entre los votantes, que han mostrado su descontento en las urnas.
 

ANÁLISIS: ¿Por qué la Ley de Interrupción del Embarazo también es polémica para la izquierda?

- ¿Cómo ha afectado la presentación del Anteproyecto de Ley de Salud Sexual y Reproductiva e Interrupción del Embarazo?
–El hecho de que el anteproyecto se haya presentado durante la precampaña –aunque su contenido se conocía desde el pasado mes de diciembre– ha desatado una oleada de reacciones ambiguas entre altos cargos socialistas. Desde el ministro de Educación, Ángel Gabilondo, quien aseguró que «como metafísico» le llevaría un buen rato decidir «qué es un ser humano», hasta el número dos del PSOE en la lista de las elecciones europeas, Ramón Jáuregui, quien aseguró que se adecuarán los puntos de la ley referidos a las menores, las declaraciones han sido confusas.

- ¿Cuál ha sido el punto más polémico?

–La posibilidad de que las menores que hayan cumplido 16 años aborten sin el consentimiento ni el conocimiento de sus progenitores. Este extremo ha sido justificado por la ministra de Igualdad, Bibiana Aído, porque la Ley de Autonomía del Paciente da libertad a los jóvenes a partir de esta edad para decidir sobre procedimientos médicos en caso de estar enfermos. Sin embargo, el ministro de Fomento, José Blanco, el presidente castellanomanchego, José María Barreda, y el ex presidente extremeño, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, han coincidido en criticar «como padres» esta iniciativa.

- ¿Ha sido la única medida polémica dentro del anteproyecto?

–El PP ha criticado que los socialistas traten de circunscribir el debate sobre la reforma a la cuestión de las menores de edad. Sin embargo, el desacuerdo con otros puntos de la ley es creciente entre las filas socialistas. Lo ha demostrado el hecho de que la senadora del PSC Mercedes Aroz pidiera la baja de militancia del partido días antes de las pasadas Elecciones Europeas. Estaba, como otros socialistas, en desacuerdo con que el aborto pase a considerarse un derecho, cuando hasta ahora ha sido un delito despenalizado sólo en algunos supuestos. Además, el hecho de que la reforma del aborto no estuviera contemplada en el programa electoral del PSOE ni en la ponencia marco de su congreso federal ha molestado a muchos afiliados, que se han sentido engañados.

- ¿Cómo ha afectado esta división interna en los votantes?

–El electorado católico se ha movilizado en contra del Partido Socialista y han hecho suya una cruzada que, en años anteriores, había sido minoritaria y patrimonio de grupos «pro vida». Por su parte, a los electores socialistas les ha afectado la división interna de su partido. Además, un anteproyecto tan radical y distinto a lo que, sobre el papel, estaba vigente, estaba destinado a provocar división, también interna.