«Me voy por amistad personal y fidelidad política a Chaves»

No descarta volver a la política regional si el PSOE-A se lo pide porque admite ser «un hombre de partido».

El presidente andaluz en funciones, Gaspar Zarrías, antes del Consejo
El presidente andaluz en funciones, Gaspar Zarrías, antes del Consejo

SEVILLA- El presidente en funciones de la Junta, Gaspar Zarrías, presidió ayer su primer y último Consejo de Gobierno. Con un pie en Madrid, donde ocupará la nueva Secretaría de Estado de Política Territorial, confesó que «cambiar treinta años de vida no es sencillo y siempre produce vértigo» pero lo hará por «amistad personal y fidelidad política a Manuel Chaves». De mente elástica e ironía fácil, Zarrías ha compartido tres mandatos consecutivos con el ex presidente andaluz, a menudo en la intersección entre la institución y el «hombre de partido», que admite ser. Leal al PSOE de un modo contundente, casi patriarcal, se va con una maleta en la reserva: «Si mi partido me reclama en otro momento para otra responsabilidad, no podré decir que no». O sea, que no descarta volver, aunque como él mismo matizó, «puede que eso no ocurra nunca».Mirando hacia atrás, señaló dos etapas «difíciles» en su singladura política. «Desde el punto de vista interno, la época más traumática fueron los años de 1987 a 1990, la última etapa de Gobierno de José Rodríguez de la Borbolla» y desde «la óptica institucional –curiosa diferenciación–, la etapa de la ‘pinza' –1994/96–, cuando me tocó ser consejero de Industria en circunstancias complicadas porque, al margen de la situación política, vivimos una crisis similar a la de ahora», explicó. En el balance dijo sentirse especialmente satisfecho de haber «llegado siendo de izquierdas» y marcharse «siendo de izquierdas». Tuvo palabras de agradecimiento incluso hacia la oposición. Para su sucesor en Presidencia ni un consejo: «No tengo derecho a darlos. Cada uno es como es», apostilló. Sí se refirió al futuro presidente andaluz, José Antonio Griñán, para mostrarse convencido de que «lo hará bien». Él ya se habrá ido, confiando en «estar a la altura».