Zapatero en la cuesta de enero

La Razón
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MADRID- Faltan tres meses para las generales a las que el PSOE llega con algunos frentes abiertos, como el caos en las obras del AVE. Los precios se han disparatado en los últimos meses, mientras que ETA sigue teniendo en sus manos hacérselo pasar mal al presidente Zapatero o ponérselo fácil ante la cita de marzo. La situación de la Educación en España, en el ránking mundial dado a conocer en el informe PISA, es vergonzosa y en política exterior no faltan errores nuevos. Asimismo, Zapatero deberá afrontar problemas internos como el de las infraestructuras, con el AVE a la cabeza; o las subidas de tono de las comunidades llamadas históricas.

El atentado cometido por ETA en Francia, que costó la vida a dos jóvenes guardias civiles, ha evidenciado en toda su crudeza la realidad del terrorismo vasco. El Gobierno de Zapatero empezó la Legislatura negociando con los terroristas, para lo que tuvo que saltarse el Pacto Antiterrorista y obviar la Ley de Partidos. Una postura que ha mantenido a pesar de las evidencias de que la banda estaba recomponiéndose. El robo de 350 pistolas en Francia, el hallazgo de un zulo, en Vizcaya, las acciones de violencia callejera o el envío de cartas exigiendo el denominado impuesto revolucionario en plena tregua, no fueron considerados por el presidente motivos suficientes para romper la negociación. Tampoco el atentado en la T-4 de Barajas, el día 30 de diciembre de 2006, en el que fallecieron dos ciudadanos ecuatorianos. Zapatero calificó de «accidente» el asesinato de estas personas. Y siguió negociando. Con la muerte de los dos guardias civiles dio la impresión de que iba a cambiar la actitud del inquilino de La Moncloa.

El Gobierno tomó la iniciativa para pedir la unidad de los partidos y todos ellos convocaron una concentración «por la libertad y para la derrota de ETA». Pero el presidente no se presentó. El jueves pasado volvió a hablar de la necesidad de llegar a un entendimiento sincero para lograr un frente único contra el terrorismo, aunque volvió a mostrase escéptico ante la posibilidad de tener éxito en esa iniciativa, «porque las distancias han sido muy fuertes». No obstante, manifestó su convicción de que «la democracia siempre se impone a la barbarie y la libertad siempre derrota a la violencia».Un refrán español afirma que «obras son amores y no buenas razones» y poner en marcha la ilegalización de ANV o PCTV, podía ser una de las obras. Sin embargo, todo parece indicar que hecho el primer gesto, Zapatero no quiere ser la imagen del paso adelante en la lucha contra la banda. De hecho, en una reciente entrevista en RNE aseguró que si gana en marzo, volverá a negociar con ETA. Ante esa expectativa, prefiere no «quemarse» y no dejar de ser el posible pacificador.

El Ministerio de Exteriores es considerado un «agujero negro» por la ciudadanía. Moratinos ha trabajado mucho a lo largo de esta Legislatura y, lógicamente, ha cometido algunos errores que, más que suyos, son responsabilidad del diseño de la política exterior. Por ejemplo, no debe ser suya la decisión de hablar con el Gobierno de Castro y ningunear a la oposición interna de la Isla, pese a que Cuba es la mayor cárcel de periodistas del mundo y uno de los países e los que menos se respetan los derechos humanos, ni la eterna «paciencia» con Hugo Chávez, sostenida con diversos argumentos. El último conflicto con el caudillo venezolano ha estado motivado por el falso anuncio de un mensaje personal del Rey al ex golpista, que sería transmitido por el Príncipe de Asturias, en Buenos Aires, durante la toma de posesión de Cristina Fernández de Kirchner como presidenta de Argentina. Sin embargo, lo cierto es que Don Felipe no ha solicitado encontrarse con él.

Tras la publicación del Informe PISA 2006, que pone en entredicho la calidad de la enseñanza en España, el país se ha dado cuenta del nivel real de la educación que reciben los jóvenes. España queda muy por detrás de muchas naciones en capítulos muy importantes y de las europeas es la tercera por la cola, sólo detrás de Grecia Portugal. El trabajo asegura que los estudiantes de 15 años son incapaces de comprender lo que están leyendo y presentan un modestísimo nivel en el dominio de ciencias y matemáticas. La desconocida ministra Cabrera no se ha explayado a la hora de dar explicaciones y, sin embargo, al unísono con Zapatero, ha hecho responsables de la debacle a padres y profesores, pero en ningún caso el propio sistema educativo impulsado por su Gobierno. Una verdadera tomadura de pelo. El informe PISA 2006 se refiere concretamente a un trienio, al último y comparando los datos con el informe anterior se comprueba que la situación ha empeorado.

Los malos resultados del sistema educativo eran previsibles, porque al margen de que cada autonomía es, en educación, un pequeños reino de taifas, existen problemas estructurales y de funcionamiento. Los profesores han visto minada su autoridad y muchos de ellos han desistido y abandonado una profesión-vocación que ejercían desde hace años, ante la imposibilidad de controlar a unos estudiantes que se saben impunes. Cada vez son más las voces que se alzan para exigir un gran pacto sobre la Educación entre los dos grandes partidos, porque está en juego el futuro de la sociedad española.

La economía, mal

Un día aparece la noticia de que la Administración española es una de las peor valoradas del mundo en atención al cliente; otro, que la familia española es uno de las que menos ayuda recibe del Estado y otra que España es el país de la UE en el que son más caras las hipotecas, en el que más ha caído el poder adquisitivo y el de mayor inflación. De acuerdo con los datos ofrecidos por la OCDE el crecimiento de España en 2008 se quedará en el 2,5%, mientras que el Gobierno mantiene un 3,3%. La evidente caída de la construcción y del consumo han influido en la desaceleración de la economía española.

El Gobierno estaba convencido de que llegaba al mes de marzo con la inercia de la buena racha económica de los últimos años; y no ha sido así. Va a afrontar la recta final de la Legislatura con los precios reales, los que afectan al bolsillo del ciudadano medio, muy por encima de lo que marca la inflación en España. Esto significa que los españoles se han empobrecido lo que les impedirá consumir con alegría, con lo que se parará la fabricación de bienes, con lo que desaparecerán algunos puestos de trabajo, con lo que aumentará el paro y vuelta a empezar.

No cesa la llegada de cayucos con inmigrantes, procedentes de África, a las costas españoles, lo que no evita que el Gobierno asegure que la inmigración es un asuntos controlado y su gestión, envidia de los restantes gobiernos europeos. La realidad es bien diferente y desde Sarkozy hasta Prodi están preocupados por la manga ancha de Zapatero. El presidente italiano ha decidido expulsar de su país a los rumanos quienes, en lugar de retornar a su nación, vienen a España y se instalan sin problemas. Qué decir de los iberoamericanos que llegan al aeropuerto de Barajas y, sin trabas aduaneras, entran en suelo español para quedarse. Mientras la economía crecía, los que querían trabajar encontraban una manera de ganarse la vida, aunque no tuvieran papeles. El problema puede llegar ahora, con el periodo de desaceleración.