Los Veintisiete respiran aliviados tras la victoria aplastante de Johnson

Michel pide que Wetsminter ratifique el acuerdo lo antes posible para afrontar la segunda etapa

Ha sido difícil disimular el alivio. La arrasadora victoria de Boris Johnson en las elecciones británicas supone alejar de una vez por toda el fantasma de una nueva y tortuosa renegociación del actual acuerdo del actual o una nueva e incierta prórroga. El Brexit se ejecutará el próximo 31 de enero y tanto Londres como Bruselas salen de un bucle y abren una próxima etapa con tantos o más interrogantes que la anterior. Pero nueva. La victoria del ambiguo Jeremy Corbyn o un Wetsminster sin mayoría necesaria para aprobar el acuerdo – el denominado en Reino Unido Parlamento “colgado”- hubiese constituido un nuevo quebradero de cabeza para un club que está dedicando demasiado tiempo y esfuerzo al divorcio británico mientras el mundo no deja de moverse.

“Esperamos tan pronto como sea posible un voto en el Parlamento Europeo para el acuerdo de retirada”, ha asegurado esta mañana a su entrada a la cumbre europea el presidente del Consejo, Charles Michel. Para el político belga “es importante tener la mayor claridad lo antes posible”. Los Veintisiete están deseosos de dar carpetazo al Brexit y no lo disimulan.

Está previsto que hoy las cancillerías aborden, durante la segunda jornada de la cumbre, el escenario electoral británico y comiencen a pensar en el futuro. Los Veintisiete están preparado para negociar la futura relación entre Bruselas y Londres una vez termine el periodo transitorio hay límites que no piensan traspasar, ése será el previsible mensaje de la reunión de hoy. Todo el mundo en Bruselas es consciente de que ahora comienza la etapa más difícil. El tiempo escasea, ya que este plazo termina el 30 de diciembre de 2020 y aunque este lapso puede prorrogarse dos años más, Londres asegura que no realizará este petición.

“La UE negociará para asegurarse un cooperación estrecha en el futuro con el Reino Unido”, aseguró Michel a la vez que reseñaba la integridad del mercado común como uno de los puntos que marcarán la posición europea.